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Croquetas de Jamón y Bacalao: Receta Cremosa y Crujiente - Bacalalo

Croquetas de Jamón y Bacalao: Receta Cremosa y Crujiente

1 de marzo de 2026Maria José Sáez Pastor⏱ 17 min de lectura

Resumen: Las croquetas de bacalao y jamón reúnen dos pilares de la gastronomía española en un bocado de bechamel fundente y exterior crujiente. En esta guía completa encontrarás las proporciones exactas de harina, mantequilla y leche, el paso a paso para una bechamel sin grumos, técnicas de fritura profesional, variaciones creativas y todos los trucos para congelarlas sin que pierdan calidad.

Contenido

Por qué juntar jamón y bacalao en una croqueta

La croqueta de jamón y la croqueta de bacalao ocupan, por separado, los dos primeros puestos del tapeo español. Unirlas en una sola pieza no es un capricho moderno: en las cocinas domésticas del País Vasco y Castilla la combinación de salazones de cerdo y de pescado lleva siglos conviviendo en la misma mesa. El bacalao aporta suavidad, gelatina y un fondo salino delicado; el jamón contribuye con la grasa infiltrada y esa intensidad umami que hace que la bechamel sepa a algo redondo, completo.

Desde el punto de vista técnico, la mezcla funciona porque los dos ingredientes tienen niveles de humedad opuestos. El jamón ibérico, relativamente seco y graso, equilibra la tendencia del bacalao desmigado a soltar agua dentro de la bechamel. El resultado es una masa que se forma con facilidad, que no se agrieta al freír y que al morderla libera un interior cremoso con pequeños hallazgos de textura: las fibras del pescado y las virutas del jamón.

Si ya dominas las croquetas de un solo ingrediente, las croquetas de bacalao y jamón suponen un paso natural que impresiona en cualquier cena sin complicar apenas el proceso. La clave, como siempre, está en la bechamel y en la calidad de las materias primas.

Qué corte de bacalao usar para croquetas

No todos los cortes de bacalao sirven igual para las croquetas. Lo que necesitas es un bacalao que se desmigue con facilidad, que no tenga espinas y que aporte sabor sin dominar al jamón. La mejor elección es el bacalao desalado desmigado: viene listo, sin espinas y con un punto de sal controlado que te evita sorpresas al sazonar la bechamel.

Si partes de bacalao salado en pieza, necesitarás desalarlo correctamente durante 24-48 horas antes de desmigarlo a mano. Busca piezas de la zona central o de la cola, que se desmigan mejor que el lomo grueso. El lomo premium tiene demasiada estructura para croquetas: guárdalo para platos donde el bacalao sea protagonista visible, como el pil pil o el bacalao en salsa verde.

Una alternativa excelente y económica son las migas de bacalao, que ya vienen en el formato perfecto para incorporar directamente a la bechamel. Sea cual sea el corte, asegúrate de que el bacalao esté bien escurrido y seco antes de añadirlo: el exceso de agua es el enemigo de una masa firme.

Proporciones para la bechamel perfecta

La bechamel de croqueta no es la misma que la bechamel de lasaña o de gratinado. Necesita ser mucho más espesa para que la masa se pueda formar y rebozar sin que se deforme. La relación entre harina, mantequilla y leche lo determina todo. A continuación tienes la tabla de proporciones según la consistencia que busques:

Consistencia Mantequilla Harina Leche Resultado
Ligera (gratinar) 40 g 40 g 750 ml Fluida, para cubrir pastas y verduras
Media (canelones) 60 g 60 g 750 ml Cubre bien, algo espesa
Croqueta (ideal) 80 g 80 g 750 ml Densa, moldeable tras enfriar
Muy espesa 100 g 100 g 750 ml Compacta, riesgo de quedar pastosa

La proporción de 80 g de mantequilla y 80 g de harina por 750 ml de leche es el punto óptimo. Por debajo, la masa queda demasiado blanda y se deforma al rebozar; por encima, la croqueta pierde la cremosidad interior que la hace irresistible. Esta proporción produce unas 30 croquetas de tamaño estándar.

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Ingredientes para 30 croquetas

Para la bechamel

  • 80 g de mantequilla sin sal
  • 80 g de harina de trigo
  • 750 ml de leche entera a temperatura ambiente
  • Nuez moscada recién rallada, pimienta blanca y sal

Para el relleno

  • 150 g de bacalao desalado desmigado
  • 100 g de jamón ibérico cortado en dados muy pequeños (3-4 mm)
  • 1 cebolla mediana picada en brunoise fina
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Para rebozar

  • 2 huevos L batidos
  • Pan rallado fino (o mezcla 50/50 con panko)
  • Harina para enharinar
  • Aceite de girasol para freír (1 litro mínimo)

El bacalao desalado de Bacalalo viene ya desmigado, sin espinas y con el punto de sal exacto. Te ahorras el desalado de 24-48 horas y reduces el riesgo de que las croquetas queden demasiado saladas o sosas.

La bechamel paso a paso: técnica sin grumos

  1. Prepara el relleno primero: en una sartén con aceite a fuego medio-bajo, pocha la cebolla 10-12 minutos hasta que esté transparente y dulce. Sube ligeramente el fuego, añade el bacalao desmigado y cocina 2 minutos. Incorpora el jamón picado, cocina 1 minuto más y reserva fuera del fuego. No queremos dorar nada: solo cocinar y mezclar.
  2. Funde la mantequilla: en una cazuela amplia y de fondo grueso, derrite la mantequilla a fuego medio. Debe fundirse por completo pero sin que oscurezca ni haga espuma.
  3. Forma el roux: añade toda la harina de golpe y remueve con varilla metálica durante 2-3 minutos. El roux debe burbujear suavemente y adquirir un tono rubio pálido. Si huele a tostado, baja el fuego.
  4. Incorpora la leche en tres tandas: vierte un tercio de la leche y bate enérgicamente con la varilla. La mezcla se volverá muy espesa al principio; es normal. No añadas más leche hasta que el primer tercio esté completamente integrado sin grumos. Repite con el segundo y el tercer tercio.
  5. Cocina la bechamel 12-15 minutos: a fuego medio-bajo, sin dejar de remover con una cuchara de madera o espátula. La bechamel está lista cuando al trazar una línea en el fondo de la cazuela con la cuchara, tarda 2-3 segundos en cerrarse.
  6. Sazona con cuidado: recuerda que el bacalao y el jamón ya aportan sal. Prueba la bechamel antes de añadir sal. Una pizca de nuez moscada recién rallada y pimienta blanca son imprescindibles.
  7. Incorpora el relleno: mezcla el sofrito de bacalao, jamón y cebolla con la bechamel caliente. Remueve bien durante 2 minutos más para que se integre todo.

Tiempos de reposo y enfriado

El enfriado es tan importante como la cocción. Una masa templada es imposible de formar; una masa bien fría se maneja como plastilina. Vierte la bechamel terminada en una bandeja amplia (cuanto más extendida, más rápido enfriará) y cúbrela con film transparente tocando la superficie. Esto evita que se forme la temida costra que luego se convierte en grumos.

El mínimo absoluto de reposo en la nevera es de 4 horas, pero lo ideal es dejarla toda la noche (8-12 horas). Si tienes prisa, extiende la masa en una bandeja más grande, cubre con film y métela 30 minutos en el congelador seguidos de 2 horas en la nevera. La masa debe estar fría y firme al tacto, pero no congelada.

Un truco profesional: prepara la bechamel un día, enfríala toda la noche, forma y reboza al día siguiente por la mañana, y fríe por la tarde o incluso al día siguiente. Cada etapa de reposo mejora el resultado.

Formado y rebozado

  1. Prepara la estación de trabajo: dispón tres platos hondos en línea (harina, huevo batido, pan rallado) y una bandeja con papel de horno para las croquetas terminadas.
  2. Forma las croquetas: con las manos ligeramente húmedas o aceitadas, toma porciones de unos 30 g de masa y dales forma cilíndrica u ovalada. Si la masa se pega, refrigérala 15 minutos más.
  3. Primer pase de harina: rueda cada croqueta en harina y sacude el exceso golpeándola suavemente entre las manos.
  4. Huevo batido: sumerge la croqueta enharinada en huevo batido, asegurándote de que quede cubierta por completo sin zonas desnudas.
  5. Pan rallado: reboza en pan rallado fino presionando ligeramente con las manos para que se adhiera bien en toda la superficie.
  6. Doble rebozado (recomendado): repite el paso de huevo y pan rallado. El doble rebozado crea una coraza crujiente que sella la bechamel y evita roturas durante la fritura.

Si usas una mezcla de panko y pan rallado fino a partes iguales, obtendrás un crujiente superior: el panko aporta la textura y el pan fino la cobertura uniforme.

Fritura: técnica profesional

La fritura es el momento de la verdad. Un error aquí puede arruinar horas de preparación. Sigue estos principios:

  • Aceite a 180 C: usa un termómetro de cocina. Sin termómetro, echa una miguita de pan: debe dorarse en 20 segundos exactos. Si se quema al instante, el aceite está demasiado caliente.
  • Aceite abundante: las croquetas deben flotar, no arrastrarse por el fondo. Al menos 5-6 cm de profundidad de aceite en la sartén o cazuela.
  • Máximo 4-5 croquetas por tanda: cada croqueta que sumerges baja la temperatura del aceite entre 5 y 10 grados. Demasiadas croquetas a la vez provocan una caída drástica de temperatura, y el resultado son croquetas blandas y aceitosas.
  • No moverlas durante los primeros 30 segundos: deja que sellen antes de darles la vuelta con una espumadera.
  • 2-3 minutos en total: hasta que estén doradas uniformemente. El interior ya está cocinado; solo necesitas calentar y dorar.
  • Escurrir en rejilla: mejor que en papel absorbente. La rejilla permite que el aire circule por debajo y evita que la parte inferior se humedezca.
Problema Causa Solución
Se abren al freír Masa caliente o rebozado con huecos Masa bien fría, doble rebozado completo
Quedan blandas Aceite poco caliente o demasiadas a la vez 180 C estrictos, tandas de 4-5 unidades
Se oscurecen demasiado Aceite a más de 190 C Bajar fuego, usar termómetro
Interior crudo/frío Croquetas congeladas a temperatura alta Si congeladas: 170 C durante 4-5 minutos

Variaciones: solo bacalao, solo jamón y cocochas

Dominada la técnica base, puedes adaptar el relleno manteniendo la misma bechamel:

Croquetas solo de bacalao: sustituye el jamón por 50 g más de bacalao desmigado (total 200 g) y añade una cucharada de perejil fresco picado al final. Quedan más suaves y con sabor limpio a mar. Ideales para Cuaresma o para quien no come cerdo.

Croquetas solo de jamón ibérico: elimina el bacalao y usa 200 g de jamón ibérico. Infusiona la leche previamente con las cortezas del jamón durante 30 minutos a fuego bajo (y luego retíralas) para multiplicar el sabor. Es la versión clásica que encontrarás en cualquier bar de España.

Croquetas de cocochas: sustituye el bacalao desmigado por 150 g de cocochas de bacalao previamente confitadas en aceite y troceadas. El colágeno extra de las cocochas hace la bechamel todavía más untuosa. Es una versión premium que sorprende en cenas especiales.

Croquetas de bacalao y espinacas: reduce el bacalao a 100 g y añade 100 g de espinacas pochadas y bien escurridas. El color verde que asoma al morder es atractivo y el sabor fresco de la espinaca contrasta bien con la salinidad del pescado.

Cómo congelar croquetas sin perder calidad

Las croquetas son uno de los mejores platos para tener en el congelador. Congélalas crudas, después de rebozar y antes de freír, siguiendo estos pasos:

  1. Forma, reboza y coloca las croquetas en una bandeja forrada con papel de horno, sin que se toquen entre sí. Deja al menos 1 cm de separación.
  2. Congela en bandeja abierta durante 2-3 horas hasta que estén completamente firmes al tacto.
  3. Transfiere a bolsas de congelación: una vez firmes, ya no se pegarán entre sí. Extrae todo el aire posible de la bolsa. Etiqueta con fecha.
  4. Conservación: duran perfectamente 2-3 meses. A partir de ahí pierden algo de textura pero siguen siendo comestibles.

Para freír desde congelado: directamente del congelador al aceite, sin descongelar. Baja la temperatura a 170 C y fríe 4-5 minutos en vez de 2-3. La temperatura más baja permite que el interior se caliente sin que el exterior se queme. Si las descongelas antes de freír, la masa absorbe humedad y se reblandece el rebozado.

Errores comunes y soluciones

Después de hacer miles de croquetas, estos son los errores que se repiten con más frecuencia:

  • Echar toda la leche de golpe: genera grumos casi inevitables. La leche siempre va en tres tandas, batiendo bien entre cada una. Si se forman grumos, pasa la bechamel por un colador fino antes de añadir el relleno.
  • No cocer la bechamel lo suficiente: una bechamel cocida solo 5 minutos sabe a harina cruda. El mínimo son 12 minutos desde que integras toda la leche. El sabor a harina desaparece a partir de los 10 minutos de cocción.
  • Saltarse el reposo: intentar formar croquetas con masa templada es frustrante y da un resultado mediocre. Sin excepciones: mínimo 4 horas en nevera.
  • Picar el jamón demasiado fino: el jamón debe notarse al morder. Dados de 3-4 mm son perfectos. Si lo trituras pierde su identidad.
  • No secar el bacalao: el bacalao desmigado retiene mucha agua. Escúrrelo y sécalo con papel antes de cocinarlo. El agua sobrante diluye la bechamel y hace la masa blanda.
  • Reutilizar aceite quemado: el aceite de fritura se puede reutilizar 2-3 veces si se filtra con un colador fino después de cada uso. Pero si huele acre o está oscuro, desécchalo: transmite ese sabor a la croqueta.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede usar jamón serrano en vez de ibérico?

Sí, el jamón serrano funciona perfectamente en las croquetas de bacalao y jamón. La diferencia principal es que el ibérico aporta más grasa infiltrada y un sabor más intenso y complejo, mientras que el serrano es más seco y salado. Si usas serrano, reduce ligeramente la sal que añades a la bechamel y pica el jamón algo más fino, ya que su textura es más fibrosa.

¿Puedo hacer la masa con bacalao salado sin desalar?

Nunca. El bacalao salado sin desalar convertiría las croquetas en algo incomible por su nivel de sal. El bacalao debe estar correctamente desalado durante 24-48 horas antes de incorporarlo. Para evitar riesgos, el bacalao desalado profesional de Bacalalo viene con el punto de sal exacto y listo para cocinar, eliminando cualquier incertidumbre.

¿Por qué se me abren las croquetas al freír?

Las croquetas se abren por tres motivos principales: masa demasiado caliente al momento de formar, rebozado incompleto que deja zonas sin cubrir, o aceite a temperatura excesiva que genera una presión de vapor demasiado rápida en el interior. Asegúrate de que la masa lleve al menos 4 horas en la nevera, haz un doble rebozado meticuloso y controla que el aceite esté a 180 C exactos.

¿Cuántas croquetas de bacalao y jamón sirvo por persona?

Como tapa o entrante, calcula 4-5 croquetas por persona. Como plato principal acompañado de ensalada, entre 8 y 10 unidades. Con la receta de 30 croquetas tienes suficiente para 6 personas como tapa o para 3-4 personas como plato principal. Recuerda que las croquetas mixtas de bacalao y jamón son más saciantes que las de un solo ingrediente.

¿Se pueden hacer al horno en vez de fritas?

Se puede, aunque el resultado es diferente y no alcanza el nivel de crujiente de la fritura. Para hornearlas, precalienta a 200 C, coloca las croquetas en una bandeja con papel de horno, pulveriza o pincela con un hilo de aceite de oliva y hornea 15-20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. El resultado es aceptable, pero la textura queda más cercana a un horneado que a una croqueta tradicional.

¿Qué aceite es mejor para freír croquetas?

El aceite de girasol alto oleico es la mejor opción para freír croquetas: tiene un punto de humo alto, sabor neutro y resulta más económico que el de oliva para fritura por inmersión. El aceite de oliva virgen extra funciona pero aporta un sabor pronunciado que puede competir con el relleno, y su coste para 1 litro de fritura es elevado. Evita aceites de semillas baratos que se degradan rápido.

¿Por qué mi bechamel sabe a harina?

El sabor a harina cruda en la bechamel indica que no se ha cocinado el tiempo suficiente. Después de incorporar toda la leche, la bechamel necesita un mínimo de 12-15 minutos a fuego medio-bajo con removido constante. Es durante este tiempo cuando el almidón de la harina se cocina por completo y la bechamel desarrolla su sabor limpio y cremoso. Si acortas este paso, el resultado será siempre harinoso.

¿Cómo consigo que el interior quede más cremoso?

El secreto de una croqueta cremosa por dentro está en tres factores: no excederse con la harina (seguir la proporción 80 g por 750 ml de leche), no sobrecocer la bechamel hasta que se seque, y freír a la temperatura correcta durante el tiempo justo. Si fríes demasiado o a temperatura muy alta, la masa interior se deshidrata y pierde esa textura fundente que define a una buena croqueta.

¿Puedo usar leche semidesnatada o vegetal?

La leche entera es imprescindible para una bechamel de croqueta de calidad. La grasa de la leche entera aporta cremosidad, sabor y ayuda a que la bechamel tenga la consistencia adecuada. La leche semidesnatada produce una bechamel más seca y con menos sabor. Las leches vegetales alteran el sabor y, en muchos casos, no espesan de la misma manera por su diferente composición proteica.

¿Cuánto dura la masa de croqueta en la nevera?

La masa de croqueta de bacalao y jamón se conserva bien en la nevera hasta 48 horas cubierta con film tocando la superficie. A partir del tercer día puede desarrollar sabores no deseados por la presencia del pescado. Si no vas a usarla en 48 horas, es preferible formar y rebozar las croquetas y congelarlas directamente. En el congelador aguantan 2-3 meses sin problema.

¿Es mejor mantequilla o aceite de oliva para el roux?

La mantequilla produce una bechamel con más sabor, más redonda y con mejor textura. Es la elección clásica y recomendada. El aceite de oliva se usa en algunas recetas mediterráneas y da un resultado más ligero, pero la bechamel queda menos cremosa y algo más difícil de espesar. Para croquetas mixtas de bacalao y jamón, donde buscas máxima untuosidad, la mantequilla es la opción superior.

¿Se pueden hacer croquetas de bacalao y jamón sin gluten?

Sí, sustituyendo la harina de trigo por harina de arroz o almidón de maíz en las mismas proporciones. Para el rebozado, usa harina de arroz para enharinar, huevo batido y pan rallado sin gluten certificado. El resultado es muy similar al original, aunque la textura del rebozado puede ser ligeramente diferente. Asegúrate de que el pan rallado sin gluten sea fino para un acabado uniforme.


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Cocina & Recetas del Mar

Experta en cocina y recetas de productos del mar. Apasionada por la gastronomía mediterránea, desarrolla y adapta recetas tradicionales y creativas con bacalao, anchoas, mariscos y conservas gourmet.

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