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Bacalao a la Llauna: Receta Catalana Tradicional Paso a Paso - Bacalalo

Bacalao a la Llauna: Receta Catalana Tradicional Paso a Paso

3 de marzo de 2026Maria José Sáez Pastor⏱ 23 min de lectura

Resumen: El bacalao a la llauna es la receta de bacalao más emblemática de Cataluña. Se cocina directamente en una bandeja de hojalata (la "llauna") con ajo, pimentón, perejil y aceite de oliva, y se gratina al horno hasta que el bacalao queda dorado y jugoso. En esta guía completa encontrarás la receta tradicional catalana paso a paso, la versión con alubias, la historia de la llauna, el corte ideal de bacalao (morro), maridaje con vinos catalanes, tabla comparativa con otros platos catalanes de bacalao y 12 preguntas frecuentes resueltas.

Contenido

Bacalao a la Llauna: Receta Catalana Tradicional Paso a Paso

Qué es el bacalao a la llauna

El bacalao a la llauna es, sin discusión, la receta de bacalao más representativa de Cataluña. Su nombre viene directamente de la forma de cocinarlo: el bacalao se coloca sobre una llauna (una bandeja rectangular de hojalata o chapa fina) y se hornea con una cobertura de ajo, pimentón dulce, perejil y aceite de oliva virgen extra.

Lo que hace especial a este plato no es su complejidad (es de una sencillez rotunda), sino la relación directa entre el bacalao y el calor seco del horno. La llauna metálica conduce el calor de forma intensa y uniforme, consiguiendo que la parte inferior del bacalao quede ligeramente tostada mientras la superior se gratina con la capa de pimentón y ajo. El resultado es un contraste de texturas extraordinario: crujiente por fuera, jugoso y laminado por dentro.

En las casas catalanas, este plato ha sido durante generaciones la forma más natural de cocinar bacalao. No necesita salsas elaboradas, ni sofritos largos, ni técnicas sofisticadas. Necesita buen bacalao desalado, un ajo picado con criterio y un horno que funcione. Esa honestidad es la que lo convierte en un clásico inmortal.

La llauna: qué es y por qué importa la bandeja

La palabra llauna en catalán significa literalmente "lata" o "hojalata". En el contexto culinario, se refiere a una bandeja rectangular de chapa metálica fina, sin bordes altos, similar a lo que en castellano llamaríamos una "lata de horno" o una placa de asar.

La llauna tradicional no es una fuente de cerámica, ni un molde de cristal, ni una bandeja de acero inoxidable grueso. Es una pieza de hojalata fina, ligera y con gran capacidad de conducción térmica. Este detalle es fundamental: al ser tan fina, la llauna transmite el calor del horno directamente al bacalao por la parte inferior, mientras que el calor radiante del horno actúa desde arriba. El resultado es una cocción envolvente que ni la cerámica ni el cristal pueden replicar con la misma intensidad.

Las llaunes originales se compraban en ferreterías y hojalateros de los mercados barceloneses. Eran utensilios humildes, baratos y funcionales. Muchas familias catalanas todavía conservan la llauna de sus abuelas, ligeramente abombada y oscurecida por décadas de uso.

Si no tienes una llauna auténtica, puedes sustituirla por una bandeja de horno metálica fina (tipo bandeja de galletas o placa de asar). Lo importante es que sea metálica y no demasiado gruesa. Evita la cerámica si quieres el efecto tostado característico en la base del bacalao.

Historia del bacalao a la llauna en Barcelona y Cataluña

La historia del bacalao a la llauna está íntimamente ligada a la historia del bacalao salado en Cataluña, que se remonta como mínimo al siglo XIV. Barcelona, como gran puerto mediterráneo, fue durante siglos una de las principales entradas del bacalao salado procedente de Islandia, Noruega y Terranova al sur de Europa.

El bacalao salado se convirtió en un producto fundamental de la dieta catalana por razones prácticas: era proteína de larga conservación, accesible económicamente y compatible con los múltiples días de vigilia que imponía la Iglesia Católica (en los que estaba prohibido comer carne). En una ciudad como Barcelona, con una fuerte tradición religiosa y una clase trabajadora numerosa, el bacalao era la solución proteica perfecta.

La preparación "a la llauna" es probablemente la forma más antigua y elemental de cocinar bacalao en Cataluña. No requería más que una bandeja metálica (disponible en cualquier hogar), un horno de leña, ajo, pimentón y aceite. Es una receta de subsistencia elevada a arte culinario: pocos ingredientes, nada de desperdicio, resultado excepcional.

Los primeros recetarios catalanes que documentan esta preparación datan del siglo XIX, pero la tradición oral la sitúa mucho antes. El escritor y gastrónomo Josep Pla (1897-1981), quizás el cronista más importante de la cocina catalana, describió el bacalao a la llauna como uno de los platos que definían la identidad gastronómica de Barcelona.

En el siglo XX, el plato se consolidó como parte del repertorio de los mercados municipales de Barcelona, donde las bacaladerías no solo vendían bacalao seco y desalado, sino que también ofrecían platos preparados para llevar. La llauna era el formato perfecto para esto: se preparaba en la trastienda del puesto y se vendía directamente en la bandeja.

El Mercat del Ninot y la tradición bacaladera

En Bacalalo, nuestra historia con el bacalao a la llauna es muy directa. Llevamos desde 1990 en el Mercat del Ninot de Barcelona, en el corazón del Eixample, y este plato ha sido parte de nuestro oficio desde el primer día.

El Mercat del Ninot es uno de los mercados más emblemáticos de Barcelona. Renovado en 2015, mantiene intacta la tradición de las bacaladerías catalanas: puestos donde el bacalao se vende en todas sus formas (seco, desalado, desmigado, en lomos, en morros) y donde el conocimiento del producto se transmite de generación en generación.

Nuestro Morro de Bacalao a la Llauna con Alubias es la versión lista para calentar de esta receta centenaria. Lo preparamos exactamente como se ha hecho siempre en los mercados barceloneses: morro de bacalao de Islandia desalado artesanalmente, cocinado con la base de ajo, pimentón y perejil, acompañado de alubias tiernas. Es el plato que nuestras clientas del Ninot nos piden semana tras semana.

Ingredientes para 4 personas

Para el bacalao a la llauna

  • 4 morros de bacalao desalado (unos 200-250 g cada uno). Morro de Bacalao Seco o Morro Extra Desalado
  • 6 dientes de ajo pelados y picados finos
  • 1 cucharada sopera de pimentón dulce (de la Vera, si es posible)
  • Media cucharadita de pimentón picante (opcional, para quien le guste el punto)
  • 1 ramito de perejil fresco picado
  • 100-120 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco (opcional, tradicional en algunas versiones)
  • Harina para enharinar ligeramente (2-3 cucharadas)
  • Sal (poca o ninguna, el bacalao ya tiene)

Para la guarnición (opcional pero recomendada)

  • 400 g de alubias blancas cocidas (tipo mongeta del ganxet o judión)
  • Rodajas de limón para servir

El corte ideal: por qué el morro es el rey de la llauna

Si hay un corte de bacalao diseñado por la naturaleza para el bacalao a la llauna, ese es el morro. El morro es la parte más gruesa y carnosa del lomo de bacalao, la zona que va desde la cabeza hasta el centro del pez. Tiene estas características que lo hacen perfecto para la llauna:

  • Grosor uniforme: el morro tiene un grosor homogéneo de 3-5 cm, lo que permite una cocción pareja en el horno sin que los extremos se sequen mientras el centro queda crudo.
  • Gelatina natural: esta zona del bacalao es rica en colágeno, que durante el horneado se transforma en gelatina. Esto le da al plato una untuosidad y jugosidad que otros cortes no consiguen.
  • Estructura laminada: el morro se deshace en láminas grandes, anchas y limpias. Al comer el bacalao a la llauna, cada bocado se separa en hojas de carne blanca, tierna y sabrosa.
  • Piel gruesa: la piel del morro es la más gruesa del bacalao, y al hornearse sobre la llauna queda crujiente y dorada, aportando un contraste textural que es marca de identidad del plato.

Otros cortes como el lomo central o la penca también funcionan, pero el resultado nunca será igual. La penca es más fina y tiende a secarse, y el lomo central no tiene la misma concentración de gelatina. Para un bacalao a la llauna auténtico, busca siempre morro.

Receta tradicional paso a paso

Esta es la receta de bacalao a la llauna tal como se ha hecho siempre en las cocinas catalanas. Sin adornos, sin modernidades, sin inventos. La receta real.

  1. Precalienta el horno a 220 °C (calor arriba y abajo). La llauna necesita calor fuerte para conseguir el efecto de tostado que define al plato. Si tu horno tiene ventilador, reduce a 200 °C.
  2. Prepara el bacalao: seca bien los morros de bacalao desalado con papel de cocina, presionando para eliminar toda la humedad superficial. Este paso es crítico: si el bacalao está húmedo, no se dorará sino que se cocerá al vapor. Haz 2-3 cortes superficiales en la piel con un cuchillo afilado para que el calor penetre mejor.
  3. Enharinado ligero: pasa cada morro por harina, sacudiendo bien el exceso. Solo queremos una capa finísima que ayude a formar costra. No es un rebozado, es apenas un velo de harina.
  4. Sella el bacalao: en una sartén amplia con 3-4 cucharadas de aceite bien caliente, sella los morros por ambos lados: 2 minutos por el lado de la piel, 1 minuto por el lado de la carne. Solo queremos color, no cocinarlo. Reserva.
  5. Prepara la cobertura de ajo y pimentón: en el mismo aceite de sellar (baja el fuego al mínimo), añade el ajo picado fino. Rehoga 1 minuto sin que coja color. Retira del fuego, añade el pimentón dulce (y el picante si lo usas) y remueve rápidamente. El pimentón se quema en segundos si está en contacto directo con calor fuerte, así que fuera del fuego. Añade el perejil picado y el vinagre si lo usas. Mezcla bien.
  6. Monta la llauna: coloca los morros de bacalao en la bandeja metálica, con la piel hacia abajo. Reparte la mezcla de ajo, pimentón y perejil por encima de cada pieza, cubriendo bien toda la superficie. Vierte el aceite restante por encima.
  7. Al horno: hornea 15-18 minutos a 220 °C. El bacalao estará listo cuando la superficie se vea gratinada (el pimentón habrá oscurecido ligeramente) y al pinchar con un cuchillo la carne se separe en láminas con facilidad. No sobrecuezas: el morro debe quedar jugoso por dentro.
  8. Reposo breve: saca la llauna del horno y déjala reposar 2-3 minutos antes de servir. Durante este reposo, el bacalao reabsorbe los jugos que ha soltado. Sirve directamente en la bandeja (es lo tradicional) con rodajas de limón.

La base de ajo y pimentón: el secreto del sabor

Si tuvieras que reducir el bacalao a la llauna a su esencia, esta sería: bacalao + ajo + pimentón + aceite de oliva + horno. No hay nada más. Y es en esa simplicidad donde está el genio del plato y también su trampa, porque cada ingrediente tiene que ser bueno y estar tratado correctamente.

El ajo

El ajo se pica fino pero no triturado. No queremos una pasta de ajo ni láminas gruesas, sino trocitos pequeños que se distribuyan uniformemente sobre el bacalao y que durante el horneado se doren sin quemarse. Usa ajo fresco y morado (el blanco tiende a ser más suave, y aquí necesitas presencia). Entre 6 y 8 dientes para 4 personas es la cantidad correcta: generoso, pero no agresivo.

El pimentón

El pimentón dulce es el ingrediente que da al bacalao a la llauna su color rojo oscuro característico y ese aroma ahumado inconfundible. El pimentón de la Vera (Cáceres) es la primera opción, porque su secado con humo de encina le da una profundidad que el pimentón murciano no tiene.

La clave del pimentón es nunca ponerlo sobre fuego directo. Se añade al aceite fuera del fuego o con el fuego apagado, se remueve rápidamente y se vierte inmediatamente sobre el bacalao. El pimentón quemado es amargo e incomestible, y arruina completamente el plato. Es el error más común de los cocineros inexpertos.

Algunas versiones tradicionales añaden una pizca de pimentón picante al dulce. No es obligatorio, pero aporta un punto de calor que equilibra muy bien la untuosidad del bacalao. Si lo añades, que sea poco: una cuarta parte de picante por tres cuartas de dulce.

El perejil

Perejil fresco, de hoja plana (no rizado), picado grueso. Se añade junto con el pimentón y el ajo, y se hornea con el bacalao. El calor del horno lo marchita ligeramente pero le respeta el aroma. Algunas versiones también añaden perejil fresco crudo al final, justo antes de servir.

El aceite de oliva

Aceite de oliva virgen extra, generoso. El bacalao a la llauna no es un plato seco: el aceite forma una salsa natural con los jugos del bacalao y el pimentón. Calcula unos 25-30 ml por persona. Si al servir ves que la bandeja tiene un fondo de aceite tinto (rojo del pimentón, con trocitos de ajo dorados), es señal de que lo has hecho bien. Ese aceite se moja con pan y es posiblemente lo mejor del plato.

Bacalao a la llauna con alubias: la versión completa

La versión con alubias del bacalao a la llauna es, junto con la versión simple, la más extendida en Cataluña. La combinación de bacalao y legumbres es un clásico absoluto de la cocina mediterránea, y en Cataluña la legumbre de elección para esta receta es la mongeta del ganxet (judía blanca seca, de piel fina y textura mantecosa) o, en su defecto, la alubia blanca tipo judión.

Cómo preparar la versión con alubias

  1. Cocina las alubias previamente: si usas alubias secas, ponlas en remojo 12 horas y cuécelas en agua con un par de hojas de laurel, medio tomate y un trozo de cebolla hasta que estén tiernas (45-60 minutos en olla normal, 20 minutos en olla a presión). Si usas alubias de bote, enjuágalas bien.
  2. Coloca las alubias como base: en la llauna, antes de poner el bacalao, distribuye una capa de alubias cocidas escurridas. Salpimienta ligeramente.
  3. Bacalao sobre las alubias: coloca los morros de bacalao sellados encima de la capa de alubias. Las alubias absorberán los jugos del bacalao y el aceite con pimentón durante el horneado, convirtiéndose en la mejor guarnición posible.
  4. Cobertura y horno: vierte la mezcla de ajo, pimentón y perejil sobre el bacalao y las alubias. Hornea igual: 15-18 minutos a 220 °C.

El resultado es un plato completo donde las alubias quedan impregnadas del aceite rojo del pimentón y los jugos gelatinosos del bacalao. Es una comida contundente, perfecta para los meses fríos, y no necesita nada más que pan para mojar.

Si quieres probarlo sin complicarte, nuestro Morro de Bacalao a la Llauna con Alubias viene ya preparado con la receta tradicional: solo necesitas calentarlo 10 minutos al horno o 5 minutos en el microondas.

Tabla comparativa: llauna vs otros platos catalanes de bacalao

La cocina catalana tiene un repertorio amplísimo de recetas con bacalao. Esta tabla te ayuda a distinguir los platos más importantes y entender qué hace único a cada uno:

Plato Cocción Ingredientes clave Textura del bacalao Dificultad
Bacalao a la llauna Horno (bandeja metálica) Ajo, pimentón, perejil, AOVE Gratinado, laminado, crujiente por debajo Baja
Bacalao con sanfaina Sartén + sartén Berenjena, pimiento, calabacín, tomate Confitado o sellado, jugoso Media
Bacalao con samfaina y allioli Sartén + mortero Sanfaina + allioli casero Sellado, con salsa emulsionada Media-alta
Esqueixada de bacalao Crudo (en frío) Tomate, cebolla, aceitunas, pimiento Desmigado crudo, firme Baja
Bacalao a la barcelonesa Horno Pasas, piñones, tomate, vino blanco Horneado con salsa, meloso Media
Bacalao al horno con patatas Horno Patata, cebolla, tomate Horneado sobre cama de patatas Baja
Brandada de bacalao Majado + horno Patata, leche, ajo, AOVE Desmigado en crema, gratinada Media
Buñuelos de bacalao Fritura Harina, huevo, bacalao desmigado Desmigado en masa frita Media

Como ves, el bacalao a la llauna destaca por ser el más directo y sencillo de todos. No se esconde detrás de verduras ni salsas: es un diálogo frontal entre el bacalao y el horno, con el pimentón y el ajo como únicos intermediarios.

Variaciones y versiones modernas

La receta del bacalao a la llauna admite pocas variaciones sin dejar de ser lo que es, pero a lo largo de los años se han desarrollado algunas versiones interesantes:

Con guindilla

En algunas zonas del Ampurdán, se sustituye el pimentón picante por una guindilla fresca cortada en aros que se hornea junto con el bacalao. El resultado es un picor más fresco y directo que el del pimentón.

Con tomate

Algunas recetas familiares añaden una base de tomate rallado debajo del bacalao, creando un fondo de salsa que se mezcla con el aceite y el pimentón. No es la versión más ortodoxa, pero funciona especialmente bien en verano, cuando los tomates están en su punto.

Con pimientos choriceros

Versión híbrida entre la cocina vasca y la catalana, donde se sustituye parte del pimentón por pulpa de pimiento choricero rehidratado. Aporta una dulzura natural y una complejidad de sabor que gusta mucho.

Con patata panadera

Se coloca una capa de patata cortada fina (tipo panadera) debajo del bacalao. Las patatas absorben los jugos y el aceite, quedando doradas y empapadas de sabor. Es más contundente que la versión con alubias.

A la parrilla (barbacoa)

Para los meses de verano, algunos cocineros catalanes preparan el bacalao a la llauna directamente sobre una parrilla de carbón, colocando la bandeja metálica sobre las brasas. El humo del carbón aporta un ahumado natural que potencia el del pimentón de la Vera.

Maridaje: vinos catalanes para acompañar

El bacalao a la llauna, con su pimentón ahumado, su ajo dorado y su aceite tinto, pide vinos con cuerpo pero sin exceso de madera. Cataluña produce varios vinos perfectos para este plato:

Blancos con cuerpo

  • Priorat blanco (Garnacha blanca): vinos con volumen, mineralidad y estructura que aguantan perfectamente el pimentón y el ajo. Temperaturas de servicio: 10-12 °C.
  • Penedès (Xarel.lo con crianza): el Xarel.lo es la uva blanca autóctona del Penedès y en versiones con crianza en barrica tiene la estructura necesaria para acompañar el bacalao horneado sin quedarse corto.
  • Terra Alta (Garnacha blanca): vinos blancos mediterráneos, glicéricos, con buena acidez. Excelente relación calidad-precio para este maridaje.

Tintos ligeros

  • Montsant (Garnacha joven): si prefieres tinto, un Garnacha joven del Montsant tiene la fruta y la ligereza necesarias. Evita crianzas con mucha madera, que compiten con el pimentón.
  • Empordà rosado: un rosado con cuerpo de la zona del Empordà es una opción versátil, especialmente si sirves el bacalao a la llauna en primavera o verano.

Cavas

Un cava Reserva o Gran Reserva (mínimo 15-18 meses de crianza) es un maridaje sorprendente. Las burbujas limpian el paladar del aceite y el pimentón, y la crianza del cava aporta notas tostadas que complementan el gratinado del bacalao. Es probablemente el maridaje más catalán posible.

Errores comunes y cómo evitarlos

El bacalao a la llauna es un plato sencillo, pero estos errores arruinan el resultado:

  • Quemar el pimentón: el error número uno. Si echas el pimentón directamente al aceite caliente sobre el fuego, se quema en 5 segundos y se vuelve amargo. Siempre fuera del fuego o con el fuego apagado. No hay segunda oportunidad: si se quema, hay que tirar el aceite y empezar de nuevo.
  • Usar bacalao demasiado fino: cortes finos (menos de 2 cm de grosor) se secan rápidamente en el horno. El morro, con sus 3-5 cm de grosor, es perfecto porque mantiene la jugosidad interior mientras la superficie se gratina.
  • No secar el bacalao: el bacalao desalado suelta mucha agua. Si lo metes al horno húmedo, se cuece al vapor en lugar de hornearse, y pierdes el gratinado y la textura crujiente de la base. Sécalo bien con papel de cocina y, si puedes, déjalo en la nevera sin tapar 1-2 horas para que la superficie se seque.
  • Horno demasiado bajo: el bacalao a la llauna necesita calor fuerte (200-220 °C). Un horno tibio cuece el bacalao lentamente, produciendo un resultado blando y sin costra. Si tu horno es poco potente, activa la función de grill los últimos 3-4 minutos.
  • Sobrecocción: 15-18 minutos es tiempo suficiente para morros de tamaño normal. Pasarse significa bacalao seco y fibroso. El bacalao está listo cuando se desmiga en láminas al pincharlo con un cuchillo pero sigue ofreciendo resistencia.
  • Usar bandeja de cerámica: la cerámica no conduce el calor con la misma intensidad que el metal. Si usas cerámica, el bacalao se horneará correctamente por arriba pero no conseguirás el tostado de la base que define al plato.
  • Escatimar en aceite: el bacalao a la llauna es un plato generoso en aceite. El aceite con pimentón que queda en la bandeja es parte fundamental del plato; si pones poco aceite, el resultado queda seco y el pimentón se quema.

Cómo conservar y recalentar

El bacalao a la llauna está mejor recién hecho, pero se conserva y recalienta razonablemente bien:

  • Nevera: hasta 2 días en un recipiente cerrado. Las alubias, si las has añadido, absorberán parte del aceite durante el reposo, lo cual les sienta bien.
  • Recalentar: siempre en el horno (180 °C, 8-10 minutos). Si usas el microondas, el bacalao perderá la textura crujiente de la superficie; queda comestible pero no es lo mismo. Un truco: añade una cucharada de aceite de oliva por encima antes de recalentar al horno para refrescar la superficie.
  • Congelar: no es recomendable. El bacalao desalado pierde textura al congelarse (se vuelve fibroso), y el pimentón cambia de sabor. Si necesitas un bacalao a la llauna listo para consumir sin complicaciones, nuestro Morro de Bacalao a la Llauna con Alubias está pensado exactamente para eso: preparado artesanalmente y envasado para que solo tengas que calentarlo.

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Preguntas frecuentes

¿Qué significa "a la llauna"?

"Llauna" es la palabra catalana para "hojalata" o "lata". En cocina, se refiere a la bandeja metálica fina (tipo placa de horno) sobre la que se cocina el bacalao directamente. El nombre del plato viene literalmente del utensilio: bacalao cocinado sobre la lata. Es la forma más antigua y sencilla de hornear bacalao en Cataluña.

¿Puedo usar otro corte de bacalao que no sea morro?

Puedes usar lomo central o penca, pero el resultado no será el mismo. El morro tiene más grosor, más gelatina y la piel más gruesa, lo que le da al plato su textura característica (crujiente por fuera, laminado y jugoso por dentro). Si usas un corte más fino, reduce el tiempo de horno a 10-12 minutos para evitar que se seque.

¿Es necesario sellar el bacalao antes de meterlo al horno?

No es estrictamente necesario, pero sí muy recomendable. El sellado previo en sartén crea una primera capa de costra que se intensifica en el horno, y aporta sabor por la reacción de Maillard. Si te saltas este paso, el bacalao quedará más blando y sin esa textura tostada que define al plato. Si tienes prisa, al menos enharínalo y gratínalo con el grill los últimos 3-4 minutos.

¿Se puede hacer bacalao a la llauna sin horno?

Técnicamente puedes hacerlo en sartén con tapa, pero entonces ya no es "a la llauna" sino bacalao en sartén con ajo y pimentón. El horno es esencial porque el calor envolvente gratina la superficie y tuesta la base a la vez. Si no tienes horno, el resultado más parecido se consigue con una sartén de hierro fundido pesada, tapa, y fuego medio: 10-12 minutos sin destaparlo.

¿Qué alubias son mejores para esta receta?

La opción más tradicional catalana es la mongeta del ganxet (DOP Vallès-Maresme): una judía blanca, plana, de piel muy fina y textura cremosa. Si no la encuentras, cualquier alubia blanca de piel fina funciona bien (tipo Great Northern o cannellini). Los judiones de La Granja también van bien, aunque su tamaño grande cambia la proporción respecto al bacalao. Evita las alubias rojas o pintas, que tienen sabores que no casan con este plato.

¿Cuánto tarda en hacerse el bacalao a la llauna?

La preparación total no llega a 40 minutos: 10 minutos de preparación (secar bacalao, picar ajo, preparar pimentón), 5 minutos de sellado en sartén, 15-18 minutos de horno y 2-3 minutos de reposo. Si le sumas la versión con alubias (usando alubias de bote ya cocidas), el tiempo es exactamente el mismo.

¿Puedo preparar el bacalao a la llauna con antelación?

Puedes preparar la mezcla de ajo, pimentón y perejil con antelación y tenerla lista en la nevera. También puedes sellar el bacalao y dejarlo en la bandeja preparado para hornear. Pero el horneado hazlo justo antes de servir: 15 minutos de horno y está listo. Es un plato de última hora que sale rápido.

¿El bacalao a la llauna lleva vinagre?

Algunas versiones tradicionales catalanas añaden una cucharada de vinagre de vino blanco a la mezcla de ajo y pimentón. No es obligatorio, pero el vinagre aporta un punto ácido que equilibra la grasa del aceite y la untuosidad del bacalao. Si lo añades, que sea poco (una cucharada) y siempre fuera del fuego, junto con el pimentón.

¿Es lo mismo "a la llauna" que "al horno"?

No. Todo bacalao a la llauna va al horno, pero no todo bacalao al horno es a la llauna. La diferencia está en tres cosas: la bandeja metálica fina (no cerámica), la cobertura específica de ajo-pimentón-perejil (no salsa de tomate ni otras guarniciones) y el método de cocción directa sobre la chapa (sin cama de patatas ni verduras debajo, a menos que sean alubias). El bacalao al horno con patatas, por ejemplo, es una receta completamente diferente.

¿Se puede usar bacalao fresco (no salado) para esta receta?

Técnicamente sí, pero el resultado es diferente. El proceso de salazón y posterior desalado cambia la textura del bacalao: las fibras se compactan y la carne adquiere esa estructura laminada tan característica. El bacalao fresco queda más blando y con menos personalidad. Si usas fresco, añade sal al bacalao y aumenta ligeramente el tiempo de horno.

¿Cuántas calorías tiene el bacalao a la llauna?

Una ración generosa de bacalao a la llauna sin alubias ronda las 350-400 kcal (incluyendo el aceite de la cobertura). Con alubias, sube a unas 500-550 kcal. La mayor parte de las calorías vienen del aceite de oliva virgen extra, que es grasa saludable (monoinsaturada). El bacalao en sí es un pescado magro: apenas 80 kcal y 18 g de proteína por cada 100 g.

¿Es el bacalao a la llauna un plato de Cuaresma?

Históricamente sí. El bacalao en todas sus formas fue el alimento estrella de la Cuaresma católica, cuando estaba prohibido comer carne. El bacalao a la llauna, por su sencillez y rapidez, era una de las preparaciones más frecuentes en los viernes de Cuaresma. Hoy se come durante todo el año, pero en muchas familias catalanas sigue siendo un plato que aparece con más frecuencia entre febrero y abril.


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