Artículos relacionados con el blog
Potaje de Garbanzos con Callos de Bacalao y Espinacas

Potaje de Garbanzos con Callos de Bacalao y Espinacas

22 de marzo de 2026Maria José Sáez Pastor⏱ 13 min de lectura

El potaje de garbanzos con callos de bacalao y espinacas es uno de los platos más reconfortantes de la cocina española: un guiso lento, humilde en origen pero sofisticado en sabor, que combina la cremosidad de los garbanzos, la textura gelatinosa de los callos y el amargor sutil de las espinacas. Es el plato de Cuaresma por excelencia, pero merece comerse todo el año. Aquí tienes la receta completa, con todos los trucos para que los garbanzos queden tiernos, el caldo espeso y los callos en su punto.

Contenido
  1. El potaje de Cuaresma: historia y tradición
  2. Qué son los callos de bacalao y por qué usar este corte
  3. Ingredientes completos
  4. Paso 1: Remojo de los garbanzos
  5. Paso 2: Cocción de los garbanzos
  6. Paso 3: Sofrito y base del potaje
  7. Paso 4: Callos de bacalao y espinacas
  8. Paso 5: Acabado, reposo y servicio
  9. Variantes regionales y modernas
  10. Trucos para un potaje perfecto
  11. Preguntas frecuentes
  12. Conclusiones

El potaje de Cuaresma: historia y tradición

El potaje de garbanzos con bacalao es un plato nacido de la necesidad y la fe. Durante los 40 días de Cuaresma, la tradición católica prohibía el consumo de carne. En una España donde la proteína animal era ya escasa para las clases populares, el bacalao en salazón y las legumbres se convirtieron en los pilares de la alimentación.

Lo que empezó como una restricción religiosa acabó generando uno de los platos más arraigados de la gastronomía española. Cada región tiene su versión: en Andalucía lleva huevo cocido y azafrán, en Castilla se espesa con pan frito, en el País Vasco se añaden kokotxas, y en Cataluña se incorpora butifarra de Cuaresma. Pero el esqueleto siempre es el mismo: garbanzos + bacalao + espinacas + un sofrito bien hecho.

En el Mercat del Ninot llevamos más de 30 años viendo cómo el consumo de callos de bacalao y de bacalao salado se dispara cada mes de marzo. Es un plato que sigue vivo, que se transmite de generación en generación, y que tiene un sabor que ninguna innovación gastronómica ha conseguido mejorar.

Plato terminado de receta con pescado
Resultado final: receta gourmet de pescado

Qué son los callos de bacalao y por qué usar este corte

Los callos de bacalao son las vísceras del bacalao: el estómago y los intestinos, curados en sal como el resto del pescado. Tienen una textura única, entre gelatinosa y carnosa, con un sabor más intenso que el lomo y una capacidad de absorber sabores del guiso que los convierte en la pieza perfecta para un potaje.

En el potaje tradicional se usa bacalao desmigado (lomos), y está bien. Pero los callos aportan algo que el lomo no puede: gelatina. Esa gelatina se disuelve lentamente durante la cocción y espesa el caldo del potaje de forma natural, sin necesidad de añadir harina ni espesantes. El resultado es un caldo con cuerpo, untuoso, que envuelve cada garbanzo.

Además, los callos son significativamente más económicos que los lomos. Un potaje de garbanzos con callos de bacalao es un plato de lujo a precio de cuchara de diario.

Nuestros callos de bacalao son de primera calidad, curados en sal durante meses para conseguir esa textura gelatinosa característica. Son la pieza estrella para potajes, guisos y ensaladas templadas. Si nunca los has probado, este potaje es la mejor forma de descubrirlos.

Ingredientes completos (6 personas)

Ingredientes principales

  • 400 g de garbanzos secos (variedad lechoso o castellano, los que prefieras)
  • 300 g de callos de bacalao (desalados; ver instrucciones abajo)
  • 300 g de espinacas frescas (o 200 g congeladas)
  • 100 g de tocino ibérico (o panceta curada; opcional para versión no-cuaresma)

Para el sofrito

  • 1 cebolla grande picada fina
  • 4 dientes de ajo
  • 2 tomates maduros rallados
  • 1 cucharadita de pimentón de la Vera dulce
  • 1 hoja de laurel
  • Aceite de oliva virgen extra

Para potenciar el caldo

  • 1 hueso de jamón (pequeño; opcional para versión no-cuaresma)
  • 1 patata mediana (pelada y troceada; espesa el caldo)
  • Unas hebras de azafrán (o colorante alimentario)
  • Comino en polvo (una pizca)
  • Pimienta negra
  • Sal (con cuidado: los callos ya llevan sal)

Para servir

  • 2 huevos cocidos (troceados; tradicional en Andalucía)
  • Pan de pueblo (para mojar, no negociable)
  • Aceite de oliva virgen extra crudo, de acabado
Cocina profesional preparando receta de pescado
Preparación paso a paso en cocina profesional

Paso 1: Remojo de los garbanzos

Los garbanzos necesitan un remojo mínimo de 12 horas en agua templada con una cucharadita de sal. Esto no es opcional: sin remojo, los garbanzos tardan el doble en cocerse, quedan duros por dentro y su piel se desprende.

  • Agua: usa agua templada (no fría). A 20-25 °C, el remojo es un 30% más eficiente que con agua fría de nevera.
  • Proporción: 3 partes de agua por 1 de garbanzos. Se hinchan mucho.
  • Sal en el remojo: sí. Contrariamente al mito popular, la sal en el remojo ayuda a ablandar la piel del garbanzo. Los garbanzos remojados con sal quedan más tiernos y con mejor textura.
  • Desalado de callos simultáneo: aprovecha para poner los callos de bacalao a desalar al mismo tiempo. Necesitan 36-48 horas en agua fría, cambiando el agua cada 8 horas. Planifica con antelación.

Paso 2: Cocción de los garbanzos

La cocción del garbanzo tiene una regla de oro que mucha gente desconoce: siempre empieza con agua caliente. Si echas los garbanzos en agua fría y la llevas a ebullición, el cambio brusco de temperatura endurece la piel y provoca que se despellejen.

  1. Escurre los garbanzos del agua de remojo. Descarta esa agua.
  2. En una olla grande, calienta 2 litros de agua hasta que esté caliente pero sin hervir (unos 60-70 °C).
  3. Añade los garbanzos, la hoja de laurel, el hueso de jamón (si usas) y la patata troceada.
  4. Sube el fuego. Cuando rompa a hervir, baja a fuego medio-bajo. Espuma las impurezas que suban a la superficie.
  5. Cocina 1.5-2 horas a fuego suave (nunca a borbotones) hasta que los garbanzos estén tiernos al morderlos. El tiempo exacto depende de la variedad y la frescura del garbanzo (los del año se cuecen antes).

El truco del "susto": cada 30 minutos, añade medio vaso de agua fría a la olla. Este cambio térmico hace que la piel del garbanzo se contraiga y luego se relaje, ablandándola. Es un truco de abuelas que funciona de verdad.

En olla exprés: 25-30 minutos desde que sube la válvula. Más rápido, pero pierdes control sobre la textura.

Paso 3: Sofrito y base del potaje

Mientras los garbanzos cuecen, prepara el sofrito que dará carácter al potaje.

  1. En una sartén grande, calienta aceite de oliva a fuego medio. Si usas tocino ibérico, córtalo en dados pequeños y sofríelo primero hasta que suelte su grasa y quede dorado (5 minutos). Retira y reserva.
  2. En la misma grasa, sofríe la cebolla picada a fuego medio-bajo durante 10-12 minutos hasta que esté bien pochada y dulce.
  3. Añade los ajos picados (3 de ellos picados; 1 entero aplastado) y sofríe 2 minutos.
  4. Incorpora el tomate rallado y cocina 8-10 minutos hasta que el agua del tomate se evapore y el sofrito oscurezca. Es la fase de "concentrar": cuanto más tiempo le des al tomate, más profundo será el sabor del potaje.
  5. Retira del fuego y añade el pimentón de la Vera. Mezcla rápido: el pimentón se quema en segundos si toca aceite caliente directamente. Fuera del fuego se tuesta suavemente sin amargarse.
  6. Vierte el sofrito en la olla de los garbanzos. Añade las hebras de azafrán (previamente tostadas 10 segundos en sartén seca) y la pizca de comino.

Paso 4: Callos de bacalao y espinacas

Los callos de bacalao se añaden 30 minutos antes del final de la cocción. No los pongas desde el principio o se deshacen completamente y pierden textura. Queremos que mantengan algo de forma, que se noten en cada cucharada.

  1. Corta los callos desalados en trozos de unos 3-4 cm. Tamaño similar a los garbanzos, para que todo se coma con cuchara cómodamente.
  2. Cuando los garbanzos lleven 1-1.5 horas (dependiendo de si están ya casi tiernos), añade los callos a la olla. Remueve suavemente.
  3. Cocina 20 minutos a fuego suave. Los callos soltarán gelatina que espesará el caldo. Verás cómo el líquido pasa de acuoso a untuoso.
  4. Añade las espinacas frescas (lavadas y con los tallos gruesos retirados). Si son congeladas, no hace falta descongelar: van directas a la olla.
  5. Cocina 5-8 minutos más hasta que las espinacas estén tiernas pero mantengan color verde (si las cueces demasiado quedan marrones y amargas).
  6. Rectifica de sal y pimienta. Ve con cuidado con la sal: los callos de bacalao y el hueso de jamón ya aportan salinidad. Prueba antes de añadir nada.

Si has reservado el tocino dorado, añádelo ahora junto con las espinacas. El contraste del tocino crujiente con los garbanzos tiernos y los callos gelatinosos es uno de los secretos de un buen potaje.

Paso 5: Acabado, reposo y servicio

Un potaje siempre está mejor al día siguiente. Los sabores se integran, los garbanzos absorben más caldo y la gelatina de los callos espesa la salsa una vez fría y luego la libera al recalentar, creando una textura aún más untuosa.

  1. Apaga el fuego y deja reposar el potaje mínimo 15 minutos tapado antes de servir. Si puedes, prepáralo la víspera y recalienta al día siguiente.
  2. Sirve en platos hondos o boles, con un huevo cocido troceado por encima, un hilo generoso de aceite de oliva virgen extra crudo y pimienta negra recién molida.
  3. Acompaña con pan de pueblo cortado grueso. El pan es parte del plato, no un acompañamiento: se usa para rebañar el caldo, y un potaje sin pan es como una paella sin arroz.

Textura del caldo: un buen potaje de garbanzos no es una sopa ni un estofado seco. El caldo debe ser espeso pero fluido, capaz de cubrir el dorso de una cuchara. Si ha quedado demasiado líquido, aplasta 4-5 garbanzos con un tenedor contra la pared de la olla y mezcla: el almidón liberado espesará el caldo. Si ha quedado demasiado espeso, añade un poco de agua caliente.

Variantes regionales y modernas

El potaje de garbanzos con bacalao tiene tantas versiones como provincias en España. Aquí las más relevantes:

  • Potaje andaluz: añade un majado de almendras, ajo frito y azafrán que se muele en el mortero y se incorpora al final. El resultado es más espeso y con un toque de fruto seco.
  • Potaje manchego: sustituye las espinacas por acelgas y añade un sofrito de ajos fritos machacados (ajada).
  • Potaje gallego: incorpora grelos (nabizas) en lugar de espinacas y usa bacalao en lomos en vez de callos.
  • Versión moderna (restaurante): sirve los garbanzos como crema (triturados), con un callo de bacalao confitado encima y espinacas baby crudas. Mismo sabor, presentación de siglo XXI.
  • Versión Cuaresma estricta: sin tocino ni hueso de jamón. Sustituye la grasa del tocino por un buen aceite de oliva virgen extra y el umami del hueso por una pizca de alga kombu en la cocción de los garbanzos.

Trucos para un potaje perfecto

  • La patata espesa: una patata troceada cocida con los garbanzos se deshace parcialmente y espesa el caldo de forma natural. Es mejor espesante que la harina.
  • Nunca añadas sal al principio de la cocción de los garbanzos (salvo en el remojo). La sal durante la cocción endurece la piel. Sazona al final, cuando los garbanzos ya están tiernos.
  • El pimentón siempre fuera del fuego: el pimentón de la Vera se quema en 3 segundos en aceite caliente y se vuelve amargo. Retira la sartén del fuego antes de añadirlo.
  • Los garbanzos del año: si puedes, compra garbanzos de la cosecha del año en curso. Los garbanzos de 2-3 años tardan mucho más en cocerse y nunca quedan igual de tiernos.
  • No remuevas en exceso: los garbanzos se rompen fácilmente si los remueves con cuchara. Mueve la olla haciendo círculos suaves, sin meter cubiertos.

Para un potaje de verdad, la calidad de los callos marca la diferencia. Nuestros callos de bacalao tienen la textura y la gelatina que necesitas para un caldo espeso y un bocado con carácter. Si prefieres un potaje con lomo, nuestro bacalao salado es la opción clásica. Todo desde el Mercat del Ninot, Barcelona.

Preguntas frecuentes

Cuánto tiempo hay que desalar los callos de bacalao para el potaje?

Entre 36 y 48 horas en agua fría, cambiando el agua cada 8 horas. Los callos son más gruesos y densos que los lomos, así que necesitan más tiempo de desalado. Para comprobar el punto, corta un trozo y pruébalo: debe estar salado pero no desagradablemente. Ten en cuenta que durante la cocción del potaje se diluirá aún más la sal.

Se puede hacer el potaje con garbanzos de bote?

Sí, y es una solución perfectamente válida para cuando no tienes tiempo. Con garbanzos de bote te ahorras el remojo y la cocción larga. Simplemente añádelos ya cocidos en el paso 4, junto con los callos, y cocina todo junto 25-30 minutos para que absorban los sabores del sofrito. El resultado no es idéntico (los garbanzos secos cocidos absorben más sabor), pero es un potaje muy digno.

Puedo usar lomos de bacalao en vez de callos?

Sí, es la versión más común. Usa 300 g de bacalao desalado en trozos grandes, añadido en los últimos 10-15 minutos de cocción (el lomo se cuece más rápido que los callos). La diferencia es que el lomo no aporta la misma gelatina al caldo, así que el potaje será menos untuoso. Para compensar, puedes añadir una cucharada de gelatina en polvo o un trozo de piel de bacalao.

El potaje se puede congelar?

Sí, se congela bien hasta 3 meses. Los garbanzos mantienen la textura al descongelar, y los callos también. El único ingrediente que sufre es la espinaca (queda más blanda), pero como ya está cocida en el potaje, la diferencia es mínima. Congela en raciones individuales para poder recalentar solo lo que necesites.

Qué diferencia hay entre potaje, cocido y puchero?

El cocido es un guiso completo con garbanzos, carnes variadas (pollo, ternera, morcilla), verduras y sopa, servido en tres vuelcos. El puchero es la versión andaluza del cocido, algo más ligera. El potaje es más sencillo: garbanzos o lentejas con un par de ingredientes principales (bacalao, espinacas, huevo) y un sofrito. No lleva carnes múltiples ni se sirve en vuelcos.

Se puede hacer en olla lenta (slow cooker)?

Sí, y queda espectacular. Pon los garbanzos remojados, el sofrito ya hecho, el hueso de jamón, la patata y agua caliente en la olla lenta. Cocina a temperatura alta 4 horas o baja 8 horas. Añade los callos de bacalao en las últimas 2 horas y las espinacas en los últimos 30 minutos. La cocción lenta consigue unos garbanzos excepcionalmente tiernos.

Por qué mi potaje queda con poco sabor?

Tres causas principales: 1) el sofrito no se ha cocinado suficiente tiempo (el tomate necesita mínimo 8 minutos para concentrarse), 2) falta de gelatina (añade más callos o una piel de bacalao), 3) falta de grasa (el aceite de oliva de acabado es fundamental, no lo omitas). Un potaje sin un buen chorro de aceite crudo al servir pierde la mitad de su sabor percibido.

Descubre nuestra selección premium

Productos del mar seleccionados con criterio desde 1990 en el Mercat del Ninot, Barcelona. Envío refrigerado 24-48h.

Ver colección →

Ingredientes frescos listos para cocinar
Ingredientes frescos de primera calidad

Productos del Mar Premium — Bacalalo

Desde 1990 seleccionando lo mejor del mar en el Mercat del Ninot, Barcelona. Envío refrigerado 24-48h.

Ver bacalao de Islandia →

🛒 Productos relacionados de Bacalalo

Morro Extra Bacalao Desalado — 900g

Gadus morhua de Islandia, desalado artesanal

44,90€

Ver producto →

Surtido "Descubre Bacalalo"

El pack más vendido — ideal para primera compra

19,90€

Ver producto →

Ver bacalao desalado →

⭐ 4.9/5 · Envío frío 24-48h · Desde 1990 en el Mercat del Ninot

Conclusiones

El potaje de garbanzos con callos de bacalao y espinacas es cocina de verdad: la que nace de ingredientes humildes transformados por el tiempo y el fuego en algo que reconforta el cuerpo y el alma. No necesita técnicas de vanguardia ni ingredientes exóticos. Solo garbanzos de calidad, unos buenos callos de bacalao, espinacas frescas y un sofrito hecho con paciencia.

Es un plato que mejora al día siguiente, que se congela bien, que alimenta a una familia entera por menos de lo que cuesta una pizza, y que tiene un sabor que ningún plato moderno ha conseguido superar. Si nunca has probado los callos de bacalao en un potaje, este es el momento.

Maria José Sáez Pastor

Maria José Sáez Pastor

Cocina & Recetas del Mar

Experta en cocina y recetas de productos del mar. Apasionada por la gastronomía mediterránea, desarrolla y adapta recetas tradicionales y creativas con bacalao, anchoas, mariscos y conservas gourmet.

Conoce nuestra historia →
Listado de productosPuedes ver los productos que tenemos en nuestra tienda
Surtido "Pulpo & Bacalao" - envase y embalaje premium
Filetes de anchoa del Cantábrico "00" Premium - detalle del producto
Precio normalDesde 38,90 € Precio unitario77,80 € / kg
Rating: 4.6 out of 5
Anchoas del Cantábrico "0" Selección Gourmet
Surtido "Todo el Mar en Casa" - presentación y formato
Morro Extra de Bacalao Desalado Limpio (2ud) - 500g - detalle del producto
Precio normal 24,97 € Precio rebajado25,95 € Precio unitario49,94 € / kg
Rating: 5.0 out of 5
Morro Extra de Bacalao Desalado Limpio (2ud) - 500g
-4%
30gr
Caviar Beluga Iraní 000 Calidad Premium - detalle del producto
Precio normalRebajado desde 90,00 €
No hay reseñas
Caviar Beluga Imperial Iraní 00
Hasta -42%
Default Title
Lomitos de Bacalao Desalado Limpio (2ud) - 500g - detalle del producto
Precio normal 21,45 € Precio rebajado22,95 € Precio unitario42,90 € / kg
Rating: 5.0 out of 5
Lomitos de Bacalao Desalado Limpio (2ud) - 500g
-7%

Artículos relacionados