Resumen
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La gilda clásica es perfecta, pero la gilda con queso es una evolución que muchos consideran todavía mejor. En esta guía: Por qué el queso funciona tan bien en la gilda, Qué queso usar para las gildas con queso, Cómo cortar el queso para las gildas.
La gilda clásica es perfecta, pero la gilda con queso es una evolución que muchos consideran todavía mejor. En Bacalalo llevamos años elaborando nuestras gildas artesanales con anchoas y boquerones del Cantábrico y queso curado seleccionado, y la respuesta de nuestros clientes del Mercat del Ninot es siempre la misma: repiten. Esta guía explica por qué el queso funciona tan bien, qué variedades elegir y cómo montarlas en casa con resultado de bar de pintxos.
Por qué el queso funciona tan bien en la gilda
La gilda clásica juega con tres registros de sabor muy definidos: el umami salino de la anchoa, el ácido y ligero picante de la piparra, y la neutralidad grasa de la aceituna. Tres ingredientes que se equilibran perfectamente entre sí.
El queso curado entra en este equilibrio de una forma que parece natural desde el primer bocado. Su grasa envuelve la sal de la anchoa y suaviza el ácido de la guindilla, creando una capa intermedia que hace el conjunto más redondo y más fácil de comer. Al mismo tiempo, un buen queso curado aporta su propio umami —los cristales de tirosina que se forman durante la maduración tienen una intensidad muy parecida a la del glutamato de la anchoa— lo que potencia el sabor global sin dominarlo.
El resultado es una gilda más contundente, con más matices y con un acabado en boca más prolongado. Es, en definitiva, una gilda que satura menos si se comen varias seguidas, precisamente porque la grasa del queso regula la percepción de la sal.
En Bacalalo añadimos el queso como ingrediente estándar en nuestras gildas artesanales porque la reacción de los clientes fue tan positiva desde el principio que no tuvimos dudas. Hoy es la versión más vendida de nuestra tienda.
Qué queso usar para las gildas con queso
No todos los quesos funcionan. La selección depende de la textura (debe poder ensartarse en palillo sin romperse), la intensidad de sabor (debe aguantar la anchoa sin quedar opacado) y el punto de grasa (ni demasiado seco ni demasiado húmedo).
Manchego curado: el clásico más fiable
El manchego curado es la elección más habitual y la que mejor funciona de forma consistente. Con entre 6 y 12 meses de curación, tiene una textura firme que aguanta perfectamente el ensartado, un sabor a oveja con notas de mantequilla tostada y una grasa equilibrada que complementa sin dominar la anchoa.
El punto óptimo es el manchego curado entre 9 y 12 meses. El tierno o semicurado tiene demasiada humedad y tiende a desmoronarse. El añejo de más de 18 meses puede resultar demasiado seco y con un amargor que compite con la guindilla.
Idiazábal ahumado: la opción vasca
Si se quiere mantener el espíritu donostiarra de la gilda, el idiazábal ahumado es la elección más coherente. Este queso de leche de oveja latxa del País Vasco y Navarra tiene un ahumado natural y sutil que añade una capa aromática que no tiene ningún otro queso.
Su textura es algo más blanda que el manchego curado pero igualmente manejable. El sabor es más complejo, con notas de humo que dialogan muy bien con el umami de la anchoa. Es la variante más sofisticada de las gildas con queso.
Queso de cabra semi: la opción más ligera
Para quienes prefieren un perfil menos intenso, el queso de cabra semicurado es una alternativa interesante. Tiene una acidez natural que refuerza la de la piparra, una textura más cremosa que los anteriores y un sabor más ligero que no compite con la anchoa sino que la acompaña.
La dificultad está en encontrar el punto de curación adecuado: demasiado fresco se deshace, demasiado curado puede resultar excesivamente ácido. Un semicurado de cabra de entre 2 y 3 meses de maduración suele ser lo óptimo.
Cabrales u otro queso azul: para amantes del umami extremo
El Cabrales es la opción más atrevida. Su intensidad es tan alta que solo funciona en pequeñas cantidades y con anchoas de calidad máxima que puedan sostener la comparación. El resultado es una explosión de umami que no es para todos los paladares, pero que quienes la aprecian describen como una de las mejores combinaciones que han probado.
La dificultad técnica es el montaje: el Cabrales tiene una textura quebradiza que dificulta el ensartado. La solución es hacer pequeñas bolas compactas con una cucharilla y envolverlas en film durante 30 minutos en nevera antes de usarlas. Así adquieren la firmeza suficiente para ensartarse sin romperse.
Quesos que no funcionan en las gildas
Los quesos frescos (mozzarella, ricotta, queso de Burgos) son incompatibles con el formato de gilda: su alta humedad hace que se deshagan al ensartarlos y que cedan suero que altera el sabor del conjunto. Los quesos en crema o para untar tampoco sirven por las mismas razones. La burrata, aunque deliciosa, no puede ensartarse. Los quesos fundidos industriales están completamente descartados: su perfil de sabor artificial queda muy mal junto a una anchoa de calidad.
Cómo cortar el queso para las gildas
El corte del queso influye en la experiencia final. El objetivo es obtener un dado o lámina que se pueda ensartar sin romperse, que ocupe un espacio razonable en el palillo y que se coma de un bocado junto al resto de ingredientes.
Para manchego e idiazábal, los dados de aproximadamente 1,5 x 1,5 x 1 cm son lo ideal. Este tamaño permite ensartarlos con facilidad, no aplastan el palillo y se comen cómodamente. Cortarlos más pequeños hace que se pierdan en el conjunto; más grandes, que dominen visualmente y sean difíciles de comer.
Otra opción es el formato lámina: cortar el queso en lonchas de 3-4 mm de grosor y después doblarlas sobre sí mismas antes de ensartarlas. Este formato queda muy bien visualmente y la anchoa queda parcialmente envuelta en el queso cuando se come.
Para el queso de cabra, cortar rodajas de 1 cm de grosor directamente del rulo es la forma más sencilla. El corte limpio con hilo dental o con un cuchillo mojado en agua caliente evita que el queso se agriete.
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Receta paso a paso: gildas con queso
Ingredientes para 12 gildas con queso
- 12 anchoas del Cantábrico en aceite de oliva (calibre 00)
- 12 aceitunas gordal o manzanilla sin hueso
- 12 piparras en vinagre (guindillas vascas)
- 150 g de queso curado (manchego, idiazábal o de cabra semi)
- 12 palillos de madera largos
- Aceite de oliva virgen extra para terminar
Paso a paso
- Preparar el queso: cortar en dados de 1,5 cm aproximadamente o en láminas dobladas. Si es queso azul, hacer bolitas compactas con cucharilla y reservar en nevera 30 minutos.
- Preparar las anchoas: escurrirlas del aceite sobre papel absorbente durante 2 minutos.
- Montaje: ensartar la piparra haciendo una S desde el extremo más grueso. Añadir la aceituna en el centro. Ensartar el dado de queso a continuación. Cerrar con la anchoa enrollada sobre sí misma en el extremo del palillo.
- Acabado: disponer las gildas en el plato de servicio y añadir unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Servir a temperatura ambiente.
El queso se coloca entre la aceituna y la anchoa porque así queda protegido de la humedad de la piparra (que podría ablandarlo) y en contacto directo con la anchoa, que es con quien mejor armoniza.
Las gildas con queso de Bacalalo: qué las hace diferentes
En Bacalalo no inventamos la gilda con queso, pero sí la hemos perfeccionado a lo largo de años de trabajo con los mejores productores de anchoas del Cantábrico y de búsqueda del queso que mejor funciona con ellas.
La diferencia empieza en la anchoa. Trabajamos exclusivamente con calibre 00, curada en sal durante más de doce meses, envasada en aceite de oliva virgen extra. Es la anchoa que tiene la textura, el sabor y la grasa necesarios para sostener cualquier variación.
El queso que usamos en nuestras gildas artesanales se selecciona por lotes, evaluando textura y punto de curación antes de incorporarlo. No siempre es el mismo productor: buscamos el mejor de cada temporada.
El resultado es una gilda que se puede comprar ya montada en nuestra tienda del Mercat del Ninot o a través de nuestra tienda online de gildas y aperitivos, lista para servir directamente.
Cuándo servir gildas con queso
Las gildas con queso son más versátiles de lo que parece. Su contundencia las hace ideales en situaciones donde la gilda clásica podría resultar demasiado ligera como único aperitivo.
Aperitivo antes de comer: 2-3 gildas con queso por persona son suficientes para abrir el apetito sin saturar. Son perfectas antes de una paella, un cocido o cualquier plato principal contundente.
Catering y eventos: funcionan muy bien en buffets de pie porque son fáciles de comer de un bocado y no manchan. En eventos de empresa o bodas, las gildas con queso son siempre un éxito.
Navidad y celebraciones: la combinación de anchoa y queso curado tiene el perfil de sabor que se asocia con la buena mesa navideña. Son aperitivos que comunican calidad sin necesidad de explicación.
Tabla de aperitivos: incluir gildas con queso en una tabla junto a embutidos, conservas y pan con tomate las convierte en protagonistas inmediatas. Aguantan bien a temperatura ambiente durante una hora sin perder calidad.
🛒 Productos mencionados en este artículo
⭐ 4.9/5 · Envío frío 24-48h · Desde 1990 en el Mercat del Ninot
Preguntas frecuentes sobre las gildas con queso
¿El queso en la gilda se puede sustituir por queso vegano?
Técnicamente sí, aunque el resultado varía mucho según el queso vegano. Los quesos veganos madurados a base de anacardos tienen una textura que puede funcionar. Los industriales de perfil plástico no aportan nada al conjunto. Si se usa queso vegano, buscar uno con buen punto de curación y sabor propio.
¿Las gildas con queso aguantan igual que las clásicas?
Ligeramente menos. El queso empieza a secarse y a perder textura a partir de las 6-8 horas montado. Para las clásicas ese plazo es de 24-48 horas. Lo ideal es montar las gildas con queso el mismo día de consumo, máximo 4-5 horas antes, guardadas en nevera cubiertas con film.
¿Cuánto queso por gilda?
Un dado de 1,5 cm por gilda es la proporción equilibrada. Más queso domina sobre la anchoa; menos, no se percibe en el conjunto. En el formato lámina doblada, una loncha de 3-4 mm de grosor equivale aproximadamente al mismo volumen.
¿Se puede hacer la gilda con queso sin anchoa?
Sí, es la versión vegetariana. En ese caso el queso pasa a ser el protagonista y conviene usar uno de sabor más intenso, como el manchego añejo o el idiazábal. Se puede añadir alcaparra o aceituna negra para compensar la profundidad que aporta la anchoa.
¿Qué vino marida mejor con las gildas con queso?
El txakoli sigue siendo la mejor opción, pero la presencia del queso abre también la posibilidad de un blanco con más cuerpo, como un albariño de crianza o un verdejo. Para los quesos más intensos como el Cabrales, un cava brut nature o un amontillado seco son opciones excelentes. Evitar tintos con taninos altos, que chocan con la sal de la anchoa.
¿Dónde comprar gildas con queso ya montadas?
En Bacalalo elaboramos gildas con queso artesanales a diario en nuestro puesto del Mercat del Ninot de Barcelona. También las puedes encontrar en nuestra tienda online, donde enviamos a toda España con envío refrigerado para que lleguen en perfectas condiciones.
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