Resumen: Las croquetas de bacalao inspiradas en el estilo de Karlos Arguiñano destacan por su sencillez, su bechamel extra espesa y su doble empanado que garantiza un crujiente insuperable. Te explicamos paso a paso cómo replicar ese enfoque casero y desenfadado que ha convertido a Arguiñano en referente de la cocina popular española, adaptado con bacalao de Islandia de máxima calidad.
Contenido
- El estilo Arguiñano: cocina sin complicaciones
- Ingredientes para croquetas estilo Arguiñano
- La bechamel espesa al estilo Arguiñano
- Formar y empanar las croquetas: doble empanado
- Freír las croquetas: temperatura y tiempos
- Trucos de Arguiñano para croquetas perfectas
- Errores comunes al hacer croquetas de bacalao
- Preguntas frecuentes
El estilo Arguiñano: cocina sin complicaciones
Karlos Arguiñano lleva décadas enseñando a cocinar a millones de españoles desde su programa de televisión. Su filosofía es clara: ingredientes buenos, técnica sencilla y mucha alegría en la cocina. Sus recetas huyen de la sofisticación innecesaria y apuestan por el producto, la paciencia con la sartén y esos trucos caseros que pasan de generación en generación.
Las croquetas son uno de los platos estrella de la cocina de Arguiñano. Su enfoque se distingue por tres pilares fundamentales: una bechamel muy espesa que permite formar las croquetas sin que se deshagan, un doble empanado que crea esa corteza crujiente e inconfundible, y un reposo largo en nevera que facilita el manejo de la masa y mejora la textura final.
Esta receta que te proponemos está inspirada en el estilo de Arguiñano, adaptada para utilizar bacalao de Islandia premium. No es la receta literal de su programa, sino una interpretación fiel a sus principios: cocina casera, sin atajos, con producto de primera. Porque como diría el propio Karlos, "con un buen producto, la mitad del trabajo ya está hecho".
En Bacalalo llevamos desde 1990 seleccionando el mejor bacalao de Islandia en el Mercat del Ninot de Barcelona. Para unas croquetas al estilo Arguiñano, el bacalao desmigado seco es la opción ideal: fibras finas que se integran perfectamente en la bechamel y aportan ese sabor profundo que define una gran croqueta.
Ingredientes para croquetas estilo Arguiñano
Para unas 30-35 croquetas
Para la bechamel espesa
- 100 g de mantequilla
- 120 g de harina de trigo (proporción alta, clave del estilo Arguiñano)
- 750 ml de leche entera (templada)
- Sal, pimienta blanca y nuez moscada
Para el relleno de bacalao
- 300 g de bacalao desmigado seco (desalado previamente)
- 1 cebolla mediana, picada muy fina
- 2 dientes de ajo, picados
- Aceite de oliva virgen extra
- Perejil fresco picado
Para el doble empanado
- 3 huevos batidos
- Pan rallado fino (abundante, mínimo 300 g)
- Harina para la primera capa
Para freír
- Aceite de oliva suave o girasol (abundante, para freír por inmersión)
El bacalao perfecto para tus croquetas
La bechamel espesa al estilo Arguiñano
La bechamel es el corazón de cualquier croqueta, y en el estilo Arguiñano la clave está en hacerla más espesa de lo habitual. Mientras que una bechamel para canelones o lasaña es fluida, la bechamel para croquetas debe ser casi una masa sólida cuando enfría. Esto se consigue con una mayor proporción de harina respecto a la leche.
Paso 1: Preparar el bacalao
Desala el bacalao desmigado en agua fría en la nevera durante 24-36 horas, cambiando el agua cada 8 horas. Escúrrelo y sécalo bien con papel de cocina. En una sartén con un chorro de aceite de oliva, sofríe la cebolla picada muy fina a fuego medio durante 10 minutos hasta que esté transparente. Añade el ajo, cocina 2 minutos más y agrega el bacalao. Saltea 5 minutos removiendo, desmenuzando bien las fibras. Reserva.
Paso 2: Hacer el roux
Derrite la mantequilla en una cazuela amplia a fuego medio. Cuando esté fundida, añade toda la harina de golpe y remueve con una cuchara de madera durante 3-4 minutos. El roux debe cocinarse bien — Arguiñano siempre insiste en este punto: un roux crudo deja sabor a harina. Verás que forma una pasta compacta y huele ligeramente a galleta.
Paso 3: Añadir la leche poco a poco
Retira la cazuela del fuego. Vierte un tercio de la leche templada y remueve con energía con las varillas. La masa se hará grumos al principio, pero sigue batiendo hasta que se integre. Devuelve al fuego medio-bajo y ve añadiendo el resto de la leche en dos tandas, batiendo siempre entre cada adición.
Cocina removiendo constantemente durante 12-15 minutos. La bechamel está lista cuando se despega de las paredes de la cazuela y forma una masa compacta. Esto es mucho más espeso que una bechamel normal — debe costar remover.
Paso 4: Incorporar el bacalao
Retira del fuego y añade el sofrito de bacalao a la bechamel caliente. Mezcla bien con la cuchara de madera. Añade perejil picado, pimienta blanca y una pizca de nuez moscada. Prueba de sal — el bacalao ya aporta bastante, así que ve con cuidado.
Vierte la masa en una fuente amplia, extiéndela con una espátula hasta un grosor de unos 2-3 cm, cubre con film en contacto directo con la superficie y deja enfriar a temperatura ambiente. Después, mínimo 4 horas en la nevera, aunque lo ideal es dejarla toda la noche. Arguiñano insiste: una masa bien fría se forma mucho mejor.
Formar y empanar las croquetas: doble empanado
El doble empanado es una de las señas de identidad del estilo Arguiñano para croquetas. Consiste en pasar las croquetas dos veces por huevo y pan rallado, creando una corteza más gruesa, más crujiente y más resistente a la fritura.
Paso 1: Formar las croquetas
Con las manos ligeramente húmedas (un bol de agua al lado ayuda), toma porciones de masa del tamaño de una nuez grande. Dale forma ovalada o cilíndrica, según prefieras. Si la masa está bien fría, se manejará fácilmente. Si se pega, humedece las manos de nuevo.
Paso 2: Primera capa
Pasa cada croqueta por harina, sacudiendo el exceso. Después, sumérgela en huevo batido y a continuación rebózala en pan rallado fino. Colócala en una bandeja.
Paso 3: Segunda capa (el secreto del crujiente)
Una vez empanadas todas las croquetas con la primera capa, repite el proceso: huevo → pan rallado. Esta segunda capa es la que marca la diferencia. El resultado es una costra crujiente que sella perfectamente el interior cremoso.
Arguiñano recomienda dejar reposar las croquetas empanadas en la nevera durante al menos 30 minutos antes de freír. Esto compacta el empanado y evita que se abran en el aceite.
Freír las croquetas: temperatura y tiempos
La fritura es el momento de la verdad. Un aceite a temperatura incorrecta arruina cualquier croqueta, por buena que sea la masa.
Temperatura del aceite: 170-180°C. Si no tienes termómetro, echa un trocito de pan: debe dorarse en unos 30 segundos sin quemarse. Si el aceite humea, está demasiado caliente.
Fríe las croquetas en tandas de 5-6 unidades, sin amontonar. Meter demasiadas a la vez baja la temperatura del aceite y las croquetas absorben grasa en lugar de sellarse. Cocínalas 2-3 minutos, dándoles la vuelta con una espumadera, hasta que estén uniformemente doradas.
Escúrrelas sobre papel absorbente y déjalas reposar 2 minutos antes de servir. El interior sigue cocinándose con el calor residual, y así evitas quemaduras con la bechamel caliente.
Trucos de Arguiñano para croquetas perfectas
Estos son los principios que definen las croquetas al estilo Arguiñano, recopilados de años de programas y recetarios:
- Más harina, menos leche: La proporción de harina respecto a leche es mayor que en una bechamel normal. Esto da una masa firme que se forma sin problemas.
- Reposo en nevera obligatorio: Mínimo 4 horas, idealmente toda la noche. La masa fría se moldea mejor y el empanado se adhiere más.
- Doble empanado siempre: Huevo y pan rallado dos veces. La primera capa sella, la segunda cruje.
- Pan rallado fino: Pan rallado grueso da un resultado rústico. El fino produce esa textura crujiente y uniforme que buscamos.
- Aceite abundante: Las croquetas deben nadar en aceite. Si tocan el fondo de la sartén se pegan y se deforman.
- Pocas a la vez: 5-6 croquetas por tanda como máximo. La paciencia aquí es rentable.
- No pinchar nunca: Si pinchas una croqueta para probar, la bechamel se escapa. Confía en el tiempo y el color dorado.
- Cebolla pochada, no frita: La cebolla del sofrito debe estar transparente y dulce, nunca crujiente ni oscura. Fuego medio y paciencia.
Errores comunes al hacer croquetas de bacalao
Incluso cocineros experimentados cometen estos errores con las croquetas. Toma nota para evitarlos:
- Bechamel demasiado líquida: Si la masa no se despega de las paredes de la cazuela, necesita más cocción. No tengas prisa — sigue removiendo a fuego medio hasta que espese lo suficiente.
- Bacalao mal desalado: Unas croquetas demasiado saladas no tienen solución. Desala siempre con generosidad de tiempo y prueba el bacalao antes de añadirlo a la bechamel.
- Masa caliente al empanar: Si intentas formar croquetas con la masa templada, se pegarán a tus manos y será un desastre. Respeta el tiempo de nevera.
- Aceite frío: Meter croquetas en aceite que no ha alcanzado 170°C produce croquetas grasientas con empanado blando. Espera siempre a la temperatura correcta.
- Abrir la croqueta para probar: Si cortas una croqueta recién frita, el interior líquido se derrama. Espera 2 minutos de reposo y la textura será cremosa pero cohesionada.
Para evitar el error más común de todos — usar bacalao de mala calidad —, la solución es sencilla. Un bacalao de Islandia bien desalado tiene fibras largas, sabor limpio y una textura que se integra perfectamente en la bechamel sin deshacerse en papilla.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia las croquetas estilo Arguiñano de las croquetas normales?
Las croquetas inspiradas en el estilo de Arguiñano se distinguen por tres elementos: una bechamel más espesa de lo habitual (mayor proporción de harina), un doble empanado en huevo y pan rallado para conseguir máximo crujiente, y un reposo en nevera prolongado que facilita el formado y mejora la textura final.
¿Puedo hacer la masa de croquetas el día anterior?
Sí, de hecho es lo recomendable. La masa de croquetas gana mucho con un reposo de 8-12 horas en la nevera. Estará más firme, se formará mejor y el empanado se adherirá con más facilidad. Puedes hacer la masa por la noche y empanar por la mañana.
¿Cuánto dura la masa de croquetas en la nevera?
La masa de croquetas de bacalao se conserva en la nevera hasta 3 días cubierta con film en contacto. Si necesitas más tiempo, puedes congelar las croquetas ya empanadas en una bandeja y después pasarlas a una bolsa de congelación. Duran hasta 3 meses congeladas.
¿Se pueden hacer las croquetas al horno en lugar de fritas?
Sí, aunque el resultado es diferente. Precalienta el horno a 200°C, coloca las croquetas empanadas en una bandeja con papel de horno, pulveriza con aceite de oliva y hornea 20-25 minutos dándoles la vuelta a mitad. No quedarán tan crujientes como fritas, pero son una alternativa más ligera.
¿Qué tipo de bacalao es mejor para croquetas?
El bacalao desmigado seco es la mejor opción porque las fibras finas se integran perfectamente en la bechamel. Elige bacalao de Islandia por su textura firme y sabor limpio. Evita bacalao de calidades bajas que se deshacen en exceso y aportan un sabor menos definido.
¿Por qué se abren las croquetas al freírlas?
Las causas más comunes son: masa demasiado líquida, croquetas formadas con masa caliente, empanado incompleto que deja huecos, o aceite a temperatura demasiado alta. El doble empanado reduce drásticamente este problema al crear una barrera más resistente.
¿Puedo usar bacalao desalado en lugar de seco?
Sí, puedes usar bacalao desalado directamente, saltándote el paso de desalado. Asegúrate de escurrirlo muy bien y secarlo con papel de cocina antes de incorporarlo al sofrito. El bacalao desalado suelta más agua, así que cocínalo unos minutos extra en la sartén para evaporar la humedad.
Productos que te pueden interesar
Descubre más

