Resumen: El bacalao con tomate inspirado en el estilo de Karlos Arguiñano es cocina casera en estado puro: salsa de tomate hecha desde cero con pimientos, cebolla confitada y un buen chorro de aceite de oliva. Lomos de bacalao de Islandia jugosos sobre un lecho de tomate brillante y sabroso. Te lo explicamos paso a paso, con los trucos que definen la filosofía Arguiñano: producto de calidad, técnica sencilla y mucho cariño en cada paso.
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Contenido
- Arguiñano y el bacalao con tomate: un clásico televisivo
- Ingredientes para bacalao con tomate estilo Arguiñano
- La salsa de tomate casera: el alma del plato
- Preparar los lomos de bacalao
- Montaje final y presentación
- Trucos de Arguiñano para un bacalao con tomate perfecto
- ¿Qué especias se le echan al bacalao con tomate?
- Variantes: con patatas, con pimientos y de la abuela
- Preguntas frecuentes
Arguiñano y el bacalao con tomate: un clásico televisivo
Si hay un plato que define la cocina de Karlos Arguiñano es aquel que combina sencillez, color y sabor en un solo bocado. El bacalao con tomate cumple los tres requisitos a la perfección: es uno de esos guisos que ha preparado decenas de veces en su programa de televisión, siempre con variaciones mínimas pero con una constante inamovible — respetar el producto.
La filosofía Arguiñano con este plato es transparente: tomates maduros, cebolla pochada con paciencia, pimientos que aportan dulzor y un aceite de oliva virgen extra que liga toda la salsa. Nada de salsas de bote, nada de atajos. El resultado es un plato que huele a cocina de abuela y que se prepara en menos de una hora.
Esta receta está inspirada en el estilo de Karlos Arguiñano, no es una transcripción literal de su programa. Hemos adaptado las proporciones para usar lomos de bacalao de Islandia premium, un producto que por su textura firme y sabor limpio eleva cualquier preparación casera a otro nivel.
En Bacalalo llevamos desde 1990 seleccionando el mejor bacalao de Islandia en el Mercat del Ninot de Barcelona. Para un bacalao con tomate al estilo Arguiñano, los lomos gruesos son la elección perfecta: se mantienen enteros durante la cocción y absorben el sabor del tomate sin deshacerse.
Ingredientes para bacalao con tomate estilo Arguiñano
Para 4 personas
Para los lomos de bacalao
- 4 lomos de bacalao de Islandia (unos 200 g cada uno, desalados)
- Harina para enharinar
- Aceite de oliva virgen extra
Para la salsa de tomate casera
- 1 kg de tomates maduros (pera o rama, muy rojos)
- 2 cebollas grandes, cortadas en juliana fina
- 1 pimiento verde italiano, en tiras finas
- 1 pimiento rojo, en tiras finas
- 4 dientes de ajo, laminados
- 1 cucharadita de azúcar (para corregir acidez)
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra
- 1 hoja de laurel
Lomos de bacalao perfectos para este plato
Lomo de Bacalao de Islandia Premium
Textura firme, sabor limpio, ideal para guisos con tomate
La salsa de tomate casera: el alma del plato
Arguiñano siempre dice que "la salsa de tomate hay que hacerla con cariño y sin prisas". Ese es el secreto: pochar las verduras a fuego lento hasta que suelten todo su dulzor natural antes de añadir el tomate.
Paso 1: Confitar la cebolla y los pimientos
En una cazuela amplia y baja (tipo rondeau o cazuela de barro), calienta los 100 ml de aceite de oliva a fuego medio-bajo. Añade la cebolla en juliana y los pimientos en tiras finas. Cocina removiendo de vez en cuando durante 20 minutos, hasta que la cebolla esté completamente transparente y los pimientos tiernos. No subas el fuego: la confitación lenta es la clave del sabor.
Cuando las verduras estén bien pochadas, añade los ajos laminados y la hoja de laurel. Cocina 2 minutos más hasta que el ajo perfume sin dorarse.
Paso 2: Añadir el tomate
Ralla los tomates con un rallador grueso, descartando la piel. Vierte el tomate rallado sobre las verduras confitadas. Sube el fuego a medio y cocina durante 25-30 minutos, removiendo cada pocos minutos. La salsa debe reducirse hasta espesar considerablemente — debe tener cuerpo, no ser aguada.
Si el tomate queda muy ácido, añade la cucharadita de azúcar. Arguiñano lo hace casi siempre: "el azúcar no endulza, corrige", dice. Sazona con sal y pimienta negra al gusto.
Paso 3: Opcional — triturar o dejar rústica
Aquí tienes dos opciones según tu gusto. Puedes pasar la salsa por la batidora para obtener un tomate fino y sedoso, o dejarla con trozos para una textura más rústica. En el estilo Arguiñano, la versión rústica es más habitual: las tiras de pimiento y la cebolla aportan textura y presencia al plato.
Preparar los lomos de bacalao
Si usas bacalao seco, desálalo en agua fría en la nevera durante 48 horas, cambiando el agua cada 8-10 horas. Si compras bacalao ya desalado, te ahorras este paso. En cualquier caso, sécalos muy bien con papel de cocina antes de cocinarlos.
Paso 4: Sellar los lomos
Enharina ligeramente los lomos de bacalao, sacudiendo el exceso. En una sartén amplia con un fondo generoso de aceite de oliva (Arguiñano nunca escatima en aceite), sella los lomos primero por el lado de la piel durante 2 minutos. Dale la vuelta y sella por el lado de la carne 1 minuto más. No busques cocinarlos del todo — solo sellarlos para que tengan costra dorada y no se deshagan en la salsa.
Retira los lomos y resérvalos sobre un plato. El interior debe estar todavía crudo: se terminará de hacer en la salsa de tomate.
Paso 5: Cocer en la salsa
Coloca los lomos sellados sobre la salsa de tomate en la cazuela. Tapa y cocina a fuego suave durante 10-12 minutos. Los lomos deben terminar de hacerse lentamente, absorbiendo el sabor del tomate sin perder su jugosidad interior.
Si la salsa queda demasiado espesa, añade un par de cucharadas de agua o caldo de pescado. El bacalao soltará también algo de jugo que enriquecerá la salsa.
Montaje final y presentación
La presentación al estilo Arguiñano es generosa y colorida, sin filigranas innecesarias. Sirve directamente de la cazuela o reparte en platos hondos individuales:
- Una cama generosa de salsa de tomate en el fondo del plato
- El lomo de bacalao encima, con la piel dorada visible
- Un hilo de aceite de oliva virgen extra crudo por encima
- Perejil fresco picado espolvoreado
- Unas tiras de pimiento confitado decorando el lomo
Acompaña con pan de hogaza para mojar en la salsa. Como dice Arguiñano, "la mejor parte es el pan con la salsa". Unas patatas panadera o un arroz blanco también son guarniciones perfectas.
Trucos de Arguiñano para un bacalao con tomate perfecto
- Tomate maduro, siempre: El secreto de una buena salsa de tomate es usar tomates muy maduros y rojos. Si no es temporada, el tomate de pera en conserva es mejor opción que un tomate de invernadero insípido.
- Confitar, no freír: Las verduras se pochan a fuego lento, nunca se fríen. El fuego alto carameliza demasiado rápido y produce amargura en lugar de dulzor.
- Aceite de oliva generoso: Arguiñano nunca escatima en aceite. La salsa de tomate lo necesita para ligar y tener cuerpo. El aceite no es un ingrediente secundario, es protagonista.
- Sellar antes de guisar: Enharinar y sellar los lomos brevemente crea una capa protectora que mantiene el bacalao jugoso dentro de la salsa. Sin este paso, el bacalao se deshace.
- Fuego suave para terminar: Los últimos 10-12 minutos de cocción deben ser a fuego muy bajo. El bacalao se cocina con el calor residual de la salsa, no con un hervor agresivo.
- Pizca de azúcar: No temas corregir la acidez del tomate con un poco de azúcar. Es una técnica clásica que Arguiñano usa casi siempre.
- Reposo antes de servir: Deja el plato reposar 5 minutos fuera del fuego antes de servir. La salsa se asienta, los sabores se integran y el bacalao termina de hacerse con el calor residual.
Para un resultado excepcional, la calidad del bacalao marca la diferencia. Los lomos de bacalao de Islandia de Bacalalo tienen la textura firme y el sabor limpio que este plato necesita: se mantienen enteros en la salsa y absorben todo el sabor del tomate sin deshacerse.
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¿Qué especias se le echan al bacalao con tomate?
El bacalao con tomate al estilo Arguiñano es deliberadamente sencillo en especias: deja que el producto y el sofrito hablen. Las imprescindibles son una hoja de laurel (que perfuma la salsa durante la cocción), pimienta negra recién molida y, por supuesto, sal. A partir de ahí, puedes personalizar sin desvirtuar el plato:
- Pimentón dulce de la Vera: media cucharadita añadida junto al ajo aporta color y un fondo ahumado muy español.
- Una pizca de azúcar: no es una especia, pero corrige la acidez del tomate como hace siempre Arguiñano.
- Perejil fresco picado: en crudo al final, para frescura y color.
- Guindilla o cayena: opcional, si te gusta un punto picante al estilo del bacalao al ajillo.
Evita las mezclas de especias muy aromáticas (comino, curry, hierbas provenzales): tapan el sabor limpio del bacalao de Islandia, que es justo lo que queremos resaltar.
Variantes: con patatas, con pimientos y la receta de la abuela
El bacalao con tomate admite variaciones que lo convierten en plato único o en versiones regionales. Estas son las más buscadas:
- Bacalao con tomate y patatas: añade patatas en rodajas gruesas a la salsa de tomate y cuécelas 15 minutos antes de incorporar el bacalao. Se convierte en un guiso completo de cuchara.
- Bacalao con tomate y pimientos: la versión que ya incluye esta receta. Refuerza con tiras de pimiento rojo asado por encima para una presentación más vistosa.
- Receta de la abuela: la versión más tradicional usa solo tomate, cebolla, ajo y un buen aceite, sin pimientos. Pochado largo y tomate muy reducido: pura cocina de siempre.
- Al horno: vierte la salsa en una fuente, coloca los lomos sellados encima y hornea a 180°C durante 15-18 minutos.
En todas las variantes, la clave es la misma: un sofrito confitado sin prisas y un bacalao de calidad que aguante la cocción sin deshacerse.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario enharinar el bacalao antes de echarlo al tomate?
Sí, la harina crea una fina capa protectora que sella la superficie del lomo, evita que se deshaga en la salsa y aporta un ligero espesado al tomate. Es un paso rápido que marca una diferencia notable en la textura final del bacalao.
¿Puedo usar tomate frito de bote para esta receta?
Puedes, pero el resultado será muy diferente. La gracia de la receta al estilo Arguiñano es la salsa de tomate hecha desde cero con verduras confitadas. Si tienes prisa, al menos sofríe cebolla y pimientos y después añade el tomate triturado de lata, que es mejor opción que el tomate frito procesado.
¿Cuánto tiempo hay que desalar el bacalao para esta receta?
Si usas lomos de bacalao seco, desálalos en agua fría en la nevera durante 48 horas, cambiando el agua cada 8-10 horas. Si prefieres ahorrarte este paso, en Bacalalo ofrecemos bacalao ya desalado y listo para cocinar.
¿Se puede hacer el bacalao con tomate en el horno?
Sí, es una variante excelente. Prepara la salsa de tomate en la sartén, viértela en una fuente de horno, coloca los lomos sellados encima y hornea a 180°C durante 15-18 minutos. El resultado es ligeramente diferente pero igualmente delicioso.
¿Qué guarnición va mejor con el bacalao con tomate?
Las opciones más clásicas son pan de hogaza para mojar en la salsa, patatas panadera, arroz blanco o una ensalada verde. Arguiñano suele acompañarlo con patatas cocidas cortadas en rodajas gruesas o simplemente con buen pan.
¿El bacalao con tomate se puede recalentar al día siguiente?
Sí, y de hecho muchos guisos de bacalao ganan con el reposo. Recalienta a fuego suave en la misma cazuela, sin que llegue a hervir fuerte, durante 5-7 minutos. Añade un chorrito de agua o caldo si la salsa ha espesado demasiado en la nevera.
¿Cuánto tiempo se cocina el bacalao con tomate?
Los lomos de bacalao necesitan muy poca cocción: tras sellarlos, se terminan en la salsa de tomate a fuego suave durante 10-12 minutos. Más tiempo reseca el pescado. La salsa de tomate, en cambio, sí requiere paciencia: unos 20 minutos de pochado de verduras más 25-30 minutos de reducción del tomate.
¿Cómo hacer un buen bacalao con tomate al estilo Arguiñano?
Las tres claves de Arguiñano son: confitar las verduras sin prisas (nunca freír a fuego fuerte), usar tomate muy maduro y reducir bien la salsa, y sellar el bacalao enharinado antes de guisarlo para que no se deshaga. Con un buen aceite de oliva y un bacalao de Islandia de calidad, el resultado es de restaurante con técnica de casa.




