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Croquetas de bacalao: receta casera para que salgan cremosas y crujientes - Bacalalo

Croquetas de bacalao: receta casera para que salgan

3 de abril de 2026Maria José Sáez Pastor⏱ 24 min de lectura

Resumen: Hacer croquetas de bacalao no es lo mismo que hacer croquetas de jamón o de pollo. El bacalao introduce dos variables que cambian por completo la ecuación: humedad y salinidad. Si las tratas como cualquier otra croqueta, el resultado será una masa blanda que se abre al freír o, peor, unas croquetas insípidas y pastosas.

Las croquetas de bacalao son una de las tapas más golosas de la cocina española. Crujientes por fuera y con un interior cremoso que se deshace en la boca, bien hechas no tienen rival. Pero cualquiera que las haya preparado en casa sabe que la diferencia entre una croqueta memorable y una decepcionante está en detalles que pocas recetas explican: la bechamel tiene que ser más espesa de lo normal, el bacalao aporta humedad que hay que controlar, y el punto de sal es un equilibrio delicado porque el pescado ya trae el suyo.

En Bacalalo del Mercat del Ninot, desde 1990, llevamos tres décadas vendiendo bacalao y asesorando a clientes que quieren hacer las mejores croquetas en casa. Sabemos qué corte funciona, qué proporción de bechamel necesitas y qué errores debes evitar. Todo lo que lees aquí viene de la experiencia real de nuestra parada, no de recetas copiadas de internet.

En esta guía te explicamos paso a paso la receta de croquetas de bacalao caseras: desde la bechamel perfecta hasta los trucos de fritura que marcan la diferencia. Y si prefieres ahorrarte el trabajo, te contamos cómo nuestras Croquetas de Bacalao Desalado Crudas te dan el mismo resultado artesanal en cinco minutos.

Croquetas de bacalao - fotografía editorial premium para Croquetas de bacalao: receta casera para que salgan cremosas y crujientes

Por qué las croquetas de bacalao son diferentes

Hacer croquetas de bacalao no es lo mismo que hacer croquetas de jamón o de pollo. El bacalao introduce dos variables que cambian por completo la ecuación: humedad y salinidad. Si las tratas como cualquier otra croqueta, el resultado será una masa blanda que se abre al freír o, peor, unas croquetas insípidas y pastosas.

Croquetas de bacalao - Contenido

El bacalao desalado contiene un porcentaje de agua significativamente mayor que el jamón o el pollo asado. Cuando lo incorporas a la bechamel, esa humedad extra diluye la masa. Por eso la bechamel para croquetas de bacalao caseras necesita ser más espesa que la de otras croquetas: tiene que absorber esa agua sin perder cuerpo. Si usas las proporciones estándar de bechamel, te encontrarás con una masa que no cuaja ni tras horas de nevera.

El segundo factor es la sal. El bacalao, incluso correctamente desalado, conserva un punto de salinidad natural que aporta sabor pero que puede pasarse si no lo controlas. La regla de oro: no añadas sal a la bechamel hasta que hayas incorporado el bacalao y probado la mezcla. Muchas veces no necesitarás sal adicional en absoluto.

Hay un tercer aspecto que pocos mencionan: la textura. El bacalao desmigado tiene fibras que se notan en la boca, y eso es precisamente lo que hace especiales a estas croquetas. A diferencia de una croqueta de bechamel pura, aquí buscas un contraste entre la cremosidad de la base y los trocitos de pescado que encuentras al morder. El desmigado no debe ser ni demasiado fino (quedaría como una pasta sin gracia) ni demasiado grueso (las fibras largas dificultan el formado y el rebozado). El tamaño ideal es el de un grano de arroz grande: lo suficiente para que se note, lo bastante pequeño para que la croqueta mantenga su forma.

Una última diferencia: el aroma. El bacalao tiene un olor potente que puede resultar excesivo si no se pocha previamente con cebolla y un toque de nuez moscada. Estos aromáticos no están de adorno: cumplen la función real de redondear el sabor y eliminar cualquier nota demasiado marina. En las mejores croqueterías de Barcelona, ese sofrito previo de cebolla con el bacalao es lo que separa lo artesanal de lo industrial.

Ingredientes y proporciones para 30 croquetas

Esta receta de croquetas de bacalao está calculada para unas 30 unidades, suficientes para 6 personas como aperitivo o para 4 como plato principal. Las proporciones están testadas para conseguir una masa firme que se forme sin problemas y un interior cremoso tras la fritura.

Preparación de Croquetas de bacalao: Por qué las croquetas de bacalao son diferentes

Para la masa

  • 300 g de bacalao desmigado desalado (o el equivalente en Desmigado Extra de Bacalao Desalado de Bacalalo)
  • 80 g de mantequilla sin sal
  • 80 g de harina de trigo
  • 750 ml de leche entera
  • 1 cebolla mediana, picada muy fina
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Nuez moscada recién rallada (un cuarto de nuez, aproximadamente)
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • Pimienta blanca molida
  • Sal (solo si es necesario tras probar)

Para el rebozado

  • 2 huevos batidos
  • 200 g de pan rallado fino (tipo panko japonés para extra crujiente, o pan rallado tradicional)
  • Harina para el primer pase (opcional, para doble rebozado)

Para la fritura

  • 1 litro de aceite de oliva suave (0,4) o aceite de girasol alto oleico

Notas sobre los ingredientes

El bacalao: Necesitas bacalao ya desalado y desmigado. Tienes tres opciones. La más cómoda: usar directamente el Desmigado Extra de Bacalao Desalado de Bacalalo, que viene limpio, sin espinas, sin piel y listo para incorporar. La segunda: comprar lomos o pencas de bacalao desalado y desmigarlo tú. La tercera: partir de bacalao en salazón, desalarlo en casa y desmigarlo. Cualquier opción funciona, pero la primera te ahorra 24-48 horas de desalado y el trabajo de limpiar y desmigar.

La mantequilla: Usa mantequilla sin sal para controlar la salinidad total. La mantequilla aporta un sabor redondeado y una textura sedosa que el aceite no consigue. No la sustituyas por margarina: el resultado no es comparable.

La leche: Siempre entera. La leche desnatada o semidesnatada tiene menos grasa y proteínas, lo que produce una bechamel menos cremosa y con peor textura. Además, la grasa de la leche es la que transporta los aromas del bacalao y la nuez moscada en la boca.

La nuez moscada: Rállala en el momento, nunca uses nuez moscada en polvo del bote. La diferencia de aroma es abismal. Necesitas muy poca cantidad: un cuarto de nuez rallado directamente sobre la bechamel. Es el complemento perfecto del bacalao y de la cebolla pochada.

La bechamel perfecta para croquetas de bacalao

La bechamel es el alma de la croqueta. Si la bechamel falla, todo falla. La que necesitas para las croquetas de bacalao es más espesa que la bechamel estándar de cocina: la proporción clave es 80 g de mantequilla, 80 g de harina y 750 ml de leche. Es una proporción más cargada de harina de lo habitual precisamente para compensar la humedad que aportará el bacalao.

Preparación de Croquetas de bacalao: Ingredientes y proporciones para 30 croquetas

El roux: la base de todo

El roux es la mezcla de mantequilla y harina que da estructura a la bechamel. Para croquetas, el roux debe cocinarse lentamente, a fuego medio-bajo, durante al menos 3-4 minutos sin dejar de remover. Este tiempo es fundamental: la harina cruda tiene un sabor desagradable a engrudo que solo desaparece con una cocción suficiente. Si el roux no está bien cocido, tus croquetas sabrán a harina. Sabrás que está listo cuando empiece a oler a galleta y adquiera un tono ligeramente dorado.

Un error frecuente es subir el fuego para ir más rápido. No lo hagas. Un roux quemado amarga toda la bechamel y no hay forma de arreglarlo. Paciencia, fuego medio-bajo y espátula de madera o silicona que raspe bien el fondo.

Añadir la leche: caliente y poco a poco

La leche debe estar caliente, no fría. Caliéntala en un cazo aparte o en el microondas hasta que humee ligeramente (unos 70-80 grados). Si añades leche fría al roux caliente, se formarán grumos instantáneamente porque el choque térmico impide que la harina se integre de forma uniforme.

Añade la leche en tres o cuatro tandas. Vierte un tercio, remueve enérgicamente con varillas hasta que se integre por completo y la mezcla quede lisa. Repite con el segundo tercio, y luego con el resto. Cada adición diluirá la masa, que volverá a espesar al cocerse. Este proceso de añadir y espesar es lo que construye la estructura de la bechamel.

Después de incorporar toda la leche, cocina la bechamel a fuego medio durante 8-10 minutos más, removiendo constantemente con la espátula. La bechamel para croquetas debe ser notablemente más espesa que la de lasaña o canelones. Sabrás que tiene el punto correcto cuando al pasar la espátula por el fondo de la cazuela, se abra un surco que tarde 2-3 segundos en cerrarse. Si se cierra de inmediato, necesita más cocción. Si no se cierra, está demasiado espesa y necesita un poco más de leche.

La prueba del plato

Hay un truco infalible para saber si la bechamel cuajará bien una vez fría: pon una cucharada de la mezcla (ya con el bacalao incorporado) en un plato y mételo en la nevera 10 minutos. Si al sacarlo la masa está firme y puedes hacer una bolita sin que se pegue a los dedos, el punto es correcto. Si está blanda o pegajosa, cocina la masa unos minutos más para evaporar agua. Este test de 10 minutos te ahorrará la frustración de descubrir, cuatro horas después, que la masa no tiene cuerpo.

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Receta paso a paso

Esta es la receta de croquetas de bacalao paso a paso que hemos perfeccionado con la experiencia de más de treinta años en el Mercat del Ninot. Sigue cada paso en orden y no te saltes los tiempos: están ahí por una razón.

Plato de Croquetas de bacalao terminado: La bechamel perfecta para croquetas de bacalao

1. Pochar la cebolla con el bacalao (10-12 minutos)

En una sartén amplia, calienta la cucharada de aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada muy fina y cocínala lentamente durante 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté completamente transparente y dulce. No la dores: una cebolla dorada dará un sabor tostado que compite con el bacalao.

Añade el bacalao desmigado y cocina 2-3 minutos más, removiendo para que se integre con la cebolla. El objetivo es que el bacalao suelte parte de su humedad y absorba el dulzor de la cebolla. Si usas desmigado ya preparado, solo necesitas saltearlo brevemente. Añade el perejil picado, remueve y reserva.

2. Preparar el roux (3-4 minutos)

En una cazuela de fondo grueso (preferiblemente de acero inoxidable o hierro fundido), derrite la mantequilla a fuego medio-bajo. Cuando esté fundida y empiece a espumar, añade toda la harina de golpe y remueve enérgicamente con la espátula. Cocina el roux durante 3-4 minutos sin dejar de remover, hasta que huela a galleta y tenga un tono ligeramente dorado. No subas el fuego.

3. Añadir la leche caliente (8-10 minutos)

Con la leche caliente preparada en otro cazo, ve añadiéndola al roux en tres tandas. Después de cada adición, remueve con varillas hasta integrar por completo antes de añadir la siguiente. Cuando toda la leche esté incorporada, cocina a fuego medio sin dejar de remover durante 8-10 minutos, hasta que la bechamel tenga la consistencia espesa descrita en la sección anterior.

4. Incorporar el bacalao y los aromáticos

Retira la cazuela del fuego. Añade la mezcla de cebolla y bacalao pochados, la nuez moscada recién rallada y la pimienta blanca. Remueve bien para integrar todo de manera uniforme. Prueba la masa y decide si necesita sal. En la mayoría de los casos, el bacalao desalado aporta sal suficiente. Si queda sosa, añade media cucharadita y vuelve a probar.

Vuelve a poner la cazuela al fuego medio-bajo durante 2-3 minutos más, removiendo. Este paso final permite que los sabores se fusionen y que la masa alcance la consistencia definitiva.

5. Enfriar la masa (mínimo 4 horas, ideal 8 horas)

Vierte la masa en una fuente amplia y baja (una bandeja de horno con bordes funciona muy bien). Cuanto más extendida esté la masa, más rápido enfriará de forma uniforme. Cubre la superficie directamente con film transparente, pegándolo a la masa para evitar que se forme costra. Deja enfriar a temperatura ambiente 30 minutos y después mete en la nevera.

Tiempo mínimo de nevera: 4 horas. Lo ideal es dejar la masa de un día para otro (8-12 horas). La masa necesita gelificar completamente para poder formarla sin que se pegue. Si tienes prisa, puedes meterla en el congelador durante 1-2 horas, pero el resultado no es tan bueno como un reposo lento en nevera.

6. Formar las croquetas

Saca la masa de la nevera. Debería estar firme, como una pasta de modelar. Con las manos ligeramente húmedas (o ligeramente aceitadas con aceite de girasol), toma porciones de unos 30 g y forma cilindros de unos 6-7 cm de largo y 2,5 cm de diámetro. La forma clásica es ovalada, como un dedo gordo. Si la masa se pega, humedécete las manos de nuevo.

Coloca las croquetas formadas sobre una bandeja con papel de horno sin que se toquen. Si tienes tiempo, vuelve a meterlas en la nevera 30 minutos antes de rebozar. Una croqueta fría se reboza mejor y mantiene la forma durante la fritura.

7. Rebozar: el triple pase

Prepara tres platos hondos en línea: harina, huevo batido y pan rallado. El proceso es el siguiente:

  1. Pasa cada croqueta por harina, sacudiendo el exceso. La harina crea una capa seca que ayuda al huevo a adherirse.
  2. Pasa por huevo batido, asegurándote de que toda la superficie queda cubierta. Deja escurrir el exceso.
  3. Pasa por pan rallado, presionando suavemente para que se adhiera bien. Cubre toda la superficie sin dejar huecos.

Si quieres unas croquetas extra crujientes, haz un doble rebozado: después del primer pase de pan rallado, vuelve a pasar por huevo y pan rallado. El doble rebozado crea una coraza más gruesa que aguanta mejor la fritura y mantiene la cremosidad interior más tiempo.

8. Freír las croquetas (2-3 minutos)

Calienta abundante aceite en una sartén honda o en una freidora a 180 grados centígrados. Fríe las croquetas en tandas pequeñas (4-5 por vez) durante 2-3 minutos, hasta que estén uniformemente doradas. No las muevas durante el primer minuto: necesitan ese tiempo para sellar la capa exterior. Después, gíralas suavemente con una espumadera para que se doren por todos los lados.

Retira con espumadera y escurre sobre una rejilla (mejor que sobre papel de cocina, porque la rejilla permite que el aire circule y la croqueta mantenga la crocancia). Sirve calientes.

Trucos de fritura: crujientes por fuera, cremosas por dentro

La fritura es el momento decisivo. Puedes tener la masa perfecta y arruinar todo en los últimos dos minutos. Estos son los trucos que marcan la diferencia entre unas croquetas de bacalao crujientes y unas que se abren, se empapan de aceite o quedan blandas.

Detalle de Croquetas de bacalao: Receta paso a paso

Temperatura: 180 grados, ni uno más ni uno menos

La temperatura ideal para freír croquetas es 180 grados centígrados. Usa un termómetro de cocina: es la herramienta más importante para freír bien. A 180 grados, el exterior se sella rápidamente creando una costra crujiente, mientras el interior se calienta sin que la bechamel se licúe y rompa la croqueta.

Si el aceite está a menos de 170 grados, la croqueta absorbe grasa antes de sellarse: resultado aceitoso y blando. Si está por encima de 190, el exterior se quema antes de que el interior se caliente: resultado crudo por dentro y amargo por fuera. Los 180 grados son el equilibrio perfecto.

No las muevas

El error más común al freír croquetas es moverlas constantemente. Cuando sumerges la croqueta en el aceite caliente, el rebozado empieza a sellarse inmediatamente. Si la mueves o la giras antes de que ese sellado inicial se complete (unos 45-60 segundos), la capa de pan rallado se despega, el huevo se abre y la bechamel empieza a salir. Déjalas tranquilas el primer minuto. Después, gíralas una vez con suavidad y déjalas otro minuto más.

Tandas pequeñas

No fríes más de 4-5 croquetas a la vez, aunque te quepan más en la sartén. Cada croqueta que añades al aceite baja la temperatura varios grados. Si echas diez de golpe, la temperatura puede caer de 180 a 150 grados en segundos, y esas croquetas absorberán aceite como esponjas. Tandas pequeñas, paciencia entre tandas (espera 30-60 segundos a que el aceite recupere temperatura) y resultado consistente.

Aceite limpio y abundante

El aceite debe cubrir las croquetas por completo. Si el aceite solo llega a la mitad, tendrás que girar la croqueta varias veces y la cocción será desigual. Usa al menos un litro de aceite en una sartén honda o, mejor, una freidora. Si el aceite empieza a oscurecerse o a oler, cámbialo. Un aceite degradado transfiere sabores rancios que arruinan incluso la mejor croqueta. Para más detalles sobre fritura, consulta nuestra guía de bacalao frito perfecto.

El truco de la freidora de aire

Las croquetas caseras también funcionan en air fryer, aunque el resultado es diferente. Pulveriza las croquetas rebozadas con un poco de aceite en spray, colócalas en la cesta sin que se toquen y programa a 190 grados durante 10-12 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Quedan menos crujientes que en fritura tradicional, pero son una alternativa más ligera. Este método funciona especialmente bien si primero congelas las croquetas y las fríes directamente del congelador.

Con croquetas ya hechas: de la bolsa a la mesa en 5 minutos

Hacer croquetas de bacalao caseras es un proceso que requiere tiempo: preparar la bechamel, enfriar la masa cuatro horas como mínimo, formar, rebozar y freír. Si disfrutas cocinando, es un plan perfecto para un domingo por la mañana. Pero si lo que quieres es unas croquetas de bacalao de calidad artesanal un martes por la noche después del trabajo, hay una alternativa mucho más práctica.

Nuestras Croquetas de Bacalao Desalado Crudas están elaboradas con la misma receta de bechamel tradicional que hemos descrito en esta guía: mantequilla, harina, leche entera, cebolla pochada y bacalao desalado desmigado de primera calidad. Se venden crudas y congeladas, listas para freír directamente sin descongelar.

Cómo prepararlas

  1. Calienta abundante aceite a 180 grados.
  2. Saca las croquetas del congelador e introdúcelas directamente en el aceite caliente, sin descongelar.
  3. Fríe 3-4 minutos hasta que estén doradas por todos los lados.
  4. Escurre sobre rejilla y sirve.

El resultado es indistinguible de las caseras, porque en realidad son caseras: están hechas con los mismos ingredientes y el mismo método artesanal, solo que el trabajo de preparación ya está hecho. La congelación en crudo, además, tiene una ventaja técnica: el contraste entre el exterior congelado y el aceite caliente produce un sellado más rápido y una costra más crujiente que la que consigues con croquetas a temperatura ambiente.

En Bacalalo del Mercat del Ninot las vendemos porque sabemos que no todo el mundo tiene cuatro horas para enfriar una bechamel, pero sí quiere comer bien. Para una cena improvisada, un aperitivo con amigos o una tapa rápida, son la solución perfecta.

Variantes y salsas de acompañamiento

La croqueta de bacalao es un lienzo perfecto para variaciones. Una vez dominas la receta base, puedes jugar con ingredientes y acompañamientos que llevan la tapa a otro nivel.

Croquetas de bacalao con alioli

El maridaje más clásico en la costa mediterránea. Un alioli bien hecho, con ajo majado en mortero y aceite de oliva emulsionado gota a gota, aporta un contrapunto potente y cremoso que combina perfectamente con la suavidad de la croqueta. Si prefieres una versión más suave, haz un alioli con huevo en batidora y reduce la cantidad de ajo a un diente. Sirve el alioli en un cuenco al centro de la mesa y deja que cada comensal moje a su gusto.

Croquetas de bacalao con pimientos del piquillo

Puedes añadir los pimientos del piquillo de dos maneras. La primera: incorporar 100 g de pimientos del piquillo picados directamente a la bechamel junto con el bacalao. Esto tiñe la masa de un color anaranjado atractivo y añade un dulzor sutil. La segunda: servir las croquetas con una salsa de pimientos del piquillo aparte, hecha triturando un bote de piquillos en conserva con un diente de ajo y un chorro de aceite de oliva. La salsa, fría, contrasta con la croqueta caliente.

Croquetas de bacalao con tinta de calamar

Una variante espectacular para presentaciones más atrevidas. Añade un sobre de tinta de calamar (4 g) a la bechamel en el momento de incorporar la leche. La masa quedará negra, con un sabor marino intenso que potencia el del bacalao. Al rebozar con panko, el contraste visual entre el exterior dorado y el interior negro es impactante. Es la versión que más triunfa en tapas de autor y cenas con invitados.

Salsa romesco como acompañamiento

La romesco es la salsa catalana por excelencia y acompaña al bacalao como pocas. Para una romesco rápida: tritura tomates secos hidratados, almendras tostadas, un diente de ajo, pimiento choricero hidratado, un chorrito de vinagre de Jerez y aceite de oliva virgen extra. El resultado es una salsa roja, con textura granulosa y un sabor complejo entre dulce, ahumado y ácido que eleva cualquier croqueta de bacalao.

Otras variantes de la masa

  • Con gambas: Añade 100 g de gambas peladas y picadas junto con el bacalao. Mar y mar: una combinación que funciona especialmente bien.
  • Con espinacas: Incorpora 100 g de espinacas salteadas y bien escurridas. Aportan color verde, frescura y un extra de hierro.
  • Con pimentón de la Vera: Una cucharadita de pimentón ahumado en la bechamel transforma el sabor. Cuidado con la cantidad: el pimentón es potente y puede dominar al bacalao.

Conservación: crudas vs fritas

Saber conservar las croquetas correctamente es casi tan importante como saber hacerlas. La diferencia entre congelar crudas o congelar fritas es enorme en el resultado final.

Congelar croquetas crudas (recomendado)

Este es el mejor método y el que usamos en Bacalalo. Las croquetas crudas, una vez formadas y rebozadas, se congelan perfectamente y dan el mejor resultado al freírlas.

  1. Coloca las croquetas rebozadas en una bandeja sin que se toquen entre sí. Forra la bandeja con papel de horno para que no se peguen.
  2. Mete la bandeja en el congelador y congela durante 2-3 horas hasta que las croquetas estén completamente duras.
  3. Una vez congeladas, transfiérelas a bolsas de congelación herméticas. Al estar ya duras, no se pegarán entre ellas.
  4. Duración: hasta 3 meses en congelador a -18 grados sin pérdida apreciable de calidad.

Para consumirlas, fríe directamente del congelador sin descongelar. Añade un minuto más al tiempo de fritura (3-4 minutos en total). El resultado es incluso mejor que con croquetas frescas: el frío del interior genera un contraste térmico con el aceite que produce un sellado más agresivo y una costra más crujiente.

Congelar croquetas fritas (aceptable, no ideal)

Si te sobran croquetas ya fritas, puedes congelarlas siguiendo el mismo método de bandeja. Sin embargo, al recalentarlas (en horno a 180 grados durante 10-12 minutos o en freidora de aire a 180 grados durante 6-8 minutos) la textura del rebozado no será tan crujiente como la original. El interior mantendrá su cremosidad, pero la costra perderá parte de su crocancia.

Conservar en nevera

Estado Conservación en nevera Notas
Masa sin formar Hasta 48 horas Cubierta con film pegado a la superficie
Croquetas crudas rebozadas Hasta 24 horas En bandeja sin que se toquen, cubiertas con film
Croquetas fritas Hasta 2 días En recipiente hermético. Recalentar en horno, nunca en microondas

Importante: nunca recalientes croquetas en el microondas. El vapor que genera ablanda completamente el rebozado y convierte la croqueta en una masa blanda y gomosa. El horno a 180 grados durante 8-10 minutos o la freidora de aire son los únicos métodos que recuperan la textura crujiente.

Conclusión

Hacer croquetas de bacalao caseras que queden realmente cremosas y crujientes requiere atención a los detalles que hemos explicado: una bechamel más espesa de lo habitual para absorber la humedad del bacalao, un roux bien cocinado que no sepa a harina, leche caliente añadida poco a poco, un enfriamiento de al menos cuatro horas, un rebozado firme y una fritura a 180 grados en tandas pequeñas. Son muchos pasos, pero ninguno es difícil si entiendes el porqué.

La calidad de la materia prima es, como en cualquier receta sencilla, lo que marca la mayor diferencia. Un buen bacalao desalado con sabor limpio y textura que se desmiga en láminas da un resultado que no se consigue con bacalao de segunda. En Bacalalo del Mercat del Ninot llevamos desde 1990 seleccionando el mejor bacalao del Atlántico Norte para que nuestros clientes cocinen con la mejor materia prima posible. El bacalao es, además, un alimento con excelentes propiedades nutricionales: alto en proteínas, bajo en grasa y rico en omega-3.

Y si prefieres el resultado sin el trabajo, nuestras Croquetas de Bacalao Desalado Crudas te dan exactamente eso: croquetas artesanales listas para freír en cinco minutos. Del congelador a la mesa, sin comprometer ni el sabor ni la textura.

Conclusiones

  • Por qué las croquetas de bacalao son diferentes: Hacer croquetas de bacalao no es lo mismo que hacer croquetas de jamón o de pollo.
  • Ingredientes y proporciones para 30 croquetas: Esta receta de croquetas de bacalao está calculada para unas 30 unidades, suficientes para 6 personas como aperitivo o para 4 como plato principal.
  • La bechamel perfecta para croquetas de bacalao: La bechamel es el alma de la croqueta.
  • Receta paso a paso: Esta es la receta de croquetas de bacalao paso a paso que hemos perfeccionado con la experiencia de más de treinta años en el Mercat del Ninot.
  • Trucos de fritura: crujientes por fuera, cremosas por dentro: La fritura es el momento decisivo.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden congelar las croquetas de bacalao?

Sí, y de hecho es el mejor método de conservación. Congélalas crudas y rebozadas sobre una bandeja sin que se toquen, y una vez duras transfiérelas a bolsas herméticas. Se conservan hasta 3 meses a -18 grados. Para consumirlas, fríe directamente del congelador sin descongelar, añadiendo un minuto extra al tiempo de fritura. El resultado es incluso superior al de croquetas frescas porque el contraste térmico entre el interior congelado y el aceite caliente produce un sellado más crujiente. Las croquetas ya fritas también se pueden congelar, aunque al recalentarlas el rebozado pierde parte de la crocancia original.

¿Por qué se me abren las croquetas al freírlas?

Las croquetas se abren por una o varias de estas razones: la masa no ha enfriado lo suficiente (necesita mínimo 4 horas de nevera para gelificar); el rebozado tiene huecos por los que escapa la bechamel al calentarse; el aceite está demasiado caliente (por encima de 190 grados la croqueta revienta antes de sellarse); o las mueves demasiado pronto durante la fritura, despegando el rebozado antes de que se fije. La solución: respeta el tiempo de enfriado, reboza con cuidado cubriendo toda la superficie, controla la temperatura a 180 grados con termómetro y no toques las croquetas durante el primer minuto de fritura.

¿Cuánto tiempo hay que enfriar la masa?

El mínimo absoluto son 4 horas en nevera. Lo ideal es dejarla de un día para otro (8-12 horas). La masa necesita que la bechamel gelifique completamente para poder formarla sin que se pegue y para que mantenga la forma durante el rebozado y la fritura. Si la masa está blanda al formarla, no ha reposado lo suficiente. Un truco para ganar tiempo: extiende la masa en una capa fina (2-3 cm) en una bandeja amplia. A más superficie expuesta, más rápido enfriará. Evita el congelador como atajo: enfría la superficie pero deja el centro blando.

¿Se pueden hacer croquetas de bacalao sin gluten?

Sí. Para la bechamel, sustituye la harina de trigo por harina de arroz o almidón de maíz (maizena) en la misma proporción. Ambas espesantes funcionan bien, aunque la textura es ligeramente diferente: la maizena da un resultado más gelatinoso y la harina de arroz, más sedoso. Para el rebozado, usa huevo batido y pan rallado sin gluten (de arroz o maíz). El resultado es perfectamente comparable a la versión con trigo. Asegúrate de que el pan rallado sin gluten que uses no tenga trazas si la intolerancia es severa.

¿Cuántas calorías tiene una croqueta de bacalao?

Una croqueta de bacalao de tamaño estándar (unos 30 g) tiene aproximadamente 65-80 kcal, dependiendo del método de fritura y la cantidad de aceite absorbido. Desglosando: unas 3 g de proteína (del bacalao y el huevo), 4-5 g de grasa (de la fritura, la mantequilla y la leche) y 5-6 g de hidratos (de la harina y el pan rallado). Comparadas con otras tapas fritas, las croquetas de bacalao son moderadas en calorías. Si las preparas en freidora de aire, puedes reducir las calorías un 20-30 % al usar mucho menos aceite.

¿Se puede usar bacalao fresco en vez de desalado?

Se puede, pero el resultado es notablemente diferente. El bacalao fresco tiene más agua y menos sabor concentrado que el bacalao que ha pasado por un proceso de salazón y posterior desalado. La salazón transforma la textura de la carne, dándole esa capacidad de desmigarse en láminas definidas que es característica de las croquetas tradicionales. Si usas bacalao fresco, cocínalo al vapor 6-8 minutos, desmígalo bien escurrido y reduce la cantidad de leche de la bechamel en 50-100 ml para compensar la humedad extra. Necesitarás añadir más sal a la masa. Funcionará, pero no será lo mismo: la tradición usa bacalao en salazón desalado por una razón de sabor.

Maria José Sáez Pastor

Maria José Sáez Pastor

Cocina & Recetas del Mar

Experta en cocina y recetas de productos del mar. Apasionada por la gastronomía mediterránea, desarrolla y adapta recetas tradicionales y creativas con bacalao, anchoas, mariscos y conservas gourmet.

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