Resumen: Preparar anchoas caseras en aceite de oliva desde la salazón es un proceso que lleva meses pero que produce un resultado superior al de la mayoría de conservas comerciales disponibles en el mercado. En esta guía explicamos el proceso completo: desde la compra del boquerón fresco en costera o de las anchoas ya curadas en sal, pasando por la limpieza, el desalado, el fileteado y el envasado en aceite. Con los criterios técnicos correctos y la materia prima adecuada, cualquier aficionado puede producir anchoas caseras de nivel profesional.
Dos caminos: desde el boquerón fresco o desde la anchoa en sal
Actualizado marzo 2026. Tras décadas trabajando con productos del mar, hemos aprendido que la calidad marca la diferencia.
Antes de entrar en el proceso, hay que elegir el punto de partida. Las anchoas caseras en aceite se pueden preparar de dos maneras con resultados significativamente diferentes en tiempo requerido y en nivel de implicación.
El primer camino es el proceso completo: comprar boquerón fresco durante la costera (abril-junio), esviscerarlo, salar y madurar durante 8-14 meses en casa, y después limpiar, filetear y envasar en aceite. Este es el proceso que dan las conserveras artesanales y el que produce el resultado más auténtico. Requiere tiempo, espacio adecuado para las barricas y paciencia real — pero el resultado es una anchoa con un perfil de sabor que ninguna lata comercial puede replicar exactamente porque has controlado cada variable.
El segundo camino es comprar anchoas ya curadas en sal (disponibles en tiendas de conservas, mercados de abastos y en formato online) y simplemente limpiarlas, filetearlas y envasarlas en aceite. Este proceso toma unas horas, no meses, y el resultado también es excelente — mejor que la mayoría de las latas de supermercado, porque puedes elegir la calidad de la anchoa en sal y el aceite de envasado.
En Bacalalo ofrecemos anchoas del Cantábrico para limpiar (5,95 €) para quien quiere seguir el segundo camino sin complicaciones de logística de costera ni almacenamiento prolongado. Son anchoas ya curadas en sal, de origen cantábrico verificado, que solo necesitan la limpieza y el envasado en aceite.
Camino 1: Salazón completa (8-14 meses)
Este proceso requiere planificación con meses de antelación. Solo es posible durante la costera cantábrica (abril-junio) o si consigues boquerón del Cantábrico de primera calidad en ese período.
Material necesario
- Barricas de plástico alimentario o de madera (los barreños de plástico de 5-10 litros funcionan para cantidades domésticas)
- Sal marina gruesa en cantidad generosa (para cada kilo de boquerón, necesitas al menos 300-400 g de sal)
- Una tapa que encaje en el barreño y un peso para prensar
- Espacio fresco (entre 8 y 15 °C idealmente) — bodega, garaje o nevera a temperatura alta
El proceso de salazón
Paso 1: Selección del boquerón. El boquerón para salazón debe ser fresco del día, de tamaño grande y uniforme (los ejemplares más grandes dan los calibres 00 y 0). El boquerón debe estar brillante, con ojos claros y olor fresco a mar. Boquerón con ojos hundidos o olor a amoníaco no es apto para salazón.
Paso 2: Esviscerar. Retirar la cabeza y las vísceras de cada boquerón. Se hace a mano, tirando de la cabeza con un movimiento firme que arrastra las vísceras. No se corta con cuchillo — el corte deja una zona oxidada que puede afectar a la curación. Lavar brevemente en agua con sal.
Paso 3: Salar en capas. En el barreño, colocar una capa de sal gruesa en el fondo. Colocar una capa de boquerones (perpendiculares, en la misma dirección). Cubrir con sal. Repetir hasta acabar el boquerón, terminando siempre con una capa generosa de sal. La proporción correcta es aproximadamente 1 kg de boquerón por 300-350 g de sal. Demasiada sal bloquea la actividad enzimática; poca permite el crecimiento bacteriano.
Paso 4: Prensar. Colocar la tapa encima y el peso sobre ella. El peso debe ser suficiente para prensar los boquerones sin aplastarlos — unos 2-3 kg para un barreño de 5 litros. La presión facilita la extracción del agua del boquerón y asegura una curación uniforme.
Paso 5: Maduración. Guardar en lugar fresco y oscuro. Revisar cada 2-3 semanas que hay suficiente salmuera (el líquido extraído del boquerón por la sal) cubriendo el producto. Si la salmuera baja, añadir una pequeña cantidad de agua con sal concentrada. La maduración mínima para un resultado aceptable es 8 meses. El óptimo para anchoas domésticas de alto nivel es 12-14 meses.
El resultado después de 10-14 meses: el boquerón grisáceo se ha transformado en anchoas de color cobrizo-rosado, con aroma complejo y textura firme pero que cede al tacto.
Camino 2: Desde anchoas en sal ya curadas
Este es el proceso que recomendamos para quien quiere preparar anchoas caseras en aceite sin meses de espera. Las anchoas en salazón ya curadas están disponibles en varios formatos y presentaciones.
Las anchoas del Cantábrico para limpiar de Bacalalo son anchoas enteras en sal, ya curadas artesanalmente, que solo necesitan limpieza y envasado. Tienen la garantía de origen cantábrico y curación artesanal que marca la diferencia en el resultado final.
Una vez que tienes las anchoas en sal, el proceso desde este punto es el mismo en ambos caminos: limpieza, fileteado, desalado y envasado. Se describe en detalle en las secciones siguientes.
El proceso de limpieza y fileteado: paso a paso
Este es el paso que más tiempo consume y que más determina la calidad visual del resultado. Con práctica, una persona puede limpiar 100-150 g de anchoa en sal en una hora.
Material: tabla de cortar, cuenco con agua fría, papel absorbente, un pequeño cuchillo o palillo para ayudar a retirar espinas.
Paso 1: Retirar la sal. Tomar una anchoa curada de la barrica y sacudir la sal gruesa. Enjuagar brevemente bajo agua fría para retirar los restos de sal en la superficie. En este momento, la anchoa todavía tiene la espina central.
Paso 2: Separar los filetes. Colocar la anchoa sobre la tabla. Con los dedos, abrir la anchoa desde la zona del vientre. La espina central debería separarse con facilidad de los filetes si la curación ha sido completa — la proteólisis enzimática ha disuelto parcialmente el tejido conjuntivo que une la espina al músculo. Si la espina resiste, la anchoa puede necesitar más tiempo de desalado o la curación era insuficiente.
Paso 3: Retirar la espina y la piel. Retirar la espina central tirando de ella desde la cola hacia la cabeza. Retirar la cola. Con los dedos húmedos, retirar la piel plateada que cubre los filetes — se desprende con fricción suave. Retirar con el palillo o el cuchillo pequeño cualquier espina residual visible.
Paso 4: Inspección. Pasar el dedo a contrapelo sobre el filete para detectar espinas que no se ven. Las espinas residuales deben eliminarse una a una. Un filete sin espinas, entero y con el color cobrizo uniforme es el estándar a alcanzar.
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El desalado: cómo hacerlo bien
El desalado es el paso que más afecta al perfil de sabor final. Las anchoas curadas en sal tienen una salinidad alta que debe reducirse antes del envasado en aceite. El grado de desalado es una variable que puedes controlar según tu preferencia: más desalado produce una anchoa más suave y menos salada; menos desalado mantiene más salinidad y más intensidad de sabor.
Método estándar: Colocar los filetes limpios en un cuenco con agua fría. Dejar en remojo entre 20 y 45 minutos, cambiando el agua una vez a mitad del proceso. Probar un trozo de filete después de 20 minutos — si la salinidad te parece aceptable, retirar. Si está todavía muy salado, continuar 15-20 minutos más.
Método lento (mejor resultado): Cubrir los filetes con agua fría en la nevera y dejar durante 4-8 horas, cambiando el agua cada 2 horas. Este método más gradual extrae el sodio de manera más uniforme y produce una textura ligeramente más firme que el desalado rápido.
Después del desalado, secar los filetes sobre papel absorbente con cuidado — no presionar, que el filete puede partirse. Dejar secar bien: los filetes húmedos en aceite acortan la duración del producto envasado.
El aceite de envasado: qué usar
El aceite es el segundo ingrediente del producto final y su calidad importa tanto como la de la anchoa. Las opciones van de la más sencilla a la más elaborada:
Aceite de oliva virgen extra de sabor suave: La opción estándar y la más recomendada. Un aceite de oliva virgen extra con acidez baja (menos de 0,3°) y sabor afrutado suave (arbequina, hojiblanca) no compite con la anchoa y actúa como conservante y transportador de sabores. Es la elección que usan las mejores conserveras artesanales del Cantábrico.
Aceite de oliva virgen extra con carácter: Un aceite picante o amargo (picual, cornicabra) puede usarse si buscas una anchoa con más complejidad aromática. El aceite picante aporta notas herbáceas y un final picante que la anchoa sola no tiene. Es una elección interesante para aficionados, pero puede resultar en un perfil de sabor demasiado complejo para quien busca la anchoa clásica.
Aceite aromatizado: Añadir al aceite de envasado una ramita de tomillo, una hoja de laurel o una cáscara de limón produce anchoas con matices aromáticos adicionales. Estas versiones aromatizadas tienen un carácter más artesanal y singular.
Lo que no usar: aceite de girasol. Aunque más barato, produce un resultado plano y reduce significativamente la duración del producto. El aceite de oliva tiene propiedades antioxidantes naturales que protegen los ácidos grasos insaturados de la anchoa durante el almacenamiento.
Conservación y duración
Las anchoas caseras en aceite, bien preparadas y envasadas, duran entre 2 y 4 semanas en la nevera. Son más perecederas que las conservas comerciales pasteurizadas, que pueden durar años cerradas, porque el proceso artesanal casero no incluye pasteurización.
Para maximizar la duración: usar tarros de cristal esterilizados (hervir 10 minutos antes de usar), asegurarse de que los filetes están completamente cubiertos de aceite en todo momento, y mantener siempre en nevera. Si la superficie de aceite queda por debajo del nivel de los filetes, añadir más aceite inmediatamente.
Las señales de que las anchoas caseras ya no están en buen estado: aceite turbio y oscuro, olor a rancio o a amoniaco, filetes que se deshacen al tocarlos sin haber sido manipulados. Ante cualquier duda, desechar.
Para conservar durante más tiempo (hasta 3-4 meses), el proceso requiere pasteurización del tarro sellado — un paso que añade complejidad técnica pero que extiende significativamente la vida útil. Para más información sobre conservación, ver nuestra guía de cómo conservar anchoas correctamente.
Qué resultado esperar de las anchoas caseras
Las anchoas caseras bien preparadas tienen características que las diferencian de las conservas comerciales estándar de manera positiva: mayor control sobre el nivel de desalado (y por tanto sobre la salinidad del producto final), frescura superior del aceite de envasado, y la satisfacción del proceso artesanal.
En cuanto al sabor: si partes de anchoas en sal de calidad artesanal del Cantábrico, el resultado estará claramente por encima de las conservas de supermercado. Si partes de nuestras anchoas para limpiar o de materia prima de primera calidad, el resultado puede competir con las mejores conservas del mercado.
Lo que las anchoas caseras no pueden igualar a las mejores conservas artesanales: la uniformidad de la selección por calibre (las conserveras tienen décadas de experiencia seleccionando filetes de tamaño perfecto) y la consistencia de lote a lote. Pero en términos de frescura del aceite, nivel de desalado personalizado y satisfacción del proceso, las anchoas caseras ganan.
Para comparar el resultado de tus anchoas caseras con las referencias del mercado, ver nuestra guía completa de anchoas del Cantábrico: marcas y calibres, y para el contexto de Santoña y la tradición artesanal, ver anchoas de Santoña: historia, elaboración y tradición.
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Preguntas frecuentes sobre anchoas caseras en aceite
¿Es seguro hacer anchoas en casa sin pasteurización?
Las anchoas curadas correctamente en sal (con concentración de sal adecuada y tiempo de curación suficiente) tienen un entorno de acidez y salinidad que inhibe el crecimiento de la mayoría de patógenos, incluido el botulismo. El riesgo aumenta si la curación ha sido insuficiente o si el proceso de limpieza introduce contaminación. Para consumo en pocas semanas y almacenadas en nevera, las anchoas caseras son seguras si se preparan con materia prima de calidad y proceso limpio. No recomendamos almacenarlas a temperatura ambiente sin pasteurizar.
¿Cuántos filetes salen de 100 g de anchoas en sal?
Aproximadamente 50-60 g de filetes limpios por cada 100 g de anchoas en sal con sal. El resto es sal, cabezas, vísceras, espinas y agua extraída durante la curación. El rendimiento varía según el calibre: las anchoas grandes dan un rendimiento ligeramente mayor porque la proporción de carne respecto a espinas y piel es mayor.
¿Se puede usar el mismo aceite para envasar varias tandas?
No. El aceite de un tarro anterior tiene sabores del proceso de curación previo y posible contaminación. Usar siempre aceite fresco para cada tarro nuevo.
¿Las anchoas caseras tienen la misma textura que las de lata?
Generalmente más firmes, porque el proceso de pasteurización industrial de las conservas comerciales suaviza la textura. Las anchoas caseras sin pasteurizar tienen una textura más firme y "crocante" que con la curación correcta resulta muy agradable. La textura varía también según el tiempo de desalado: más desalado produce filetes más suaves.
¿Puedo hacer boquerones en vinagre en lugar de en aceite?
El boquerón en vinagre ("boquerón blanco") es un producto completamente diferente de la anchoa en aceite. El vinagre "cocina" el boquerón por acidez (marinado) sin salazón larga. El resultado es completamente distinto en sabor, textura y color. Los boquerones en vinagre no requieren curación en sal — se pueden preparar con boquerón fresco directamente. Ver la diferencia en nuestro artículo sobre boquerón o anchoa: cómo distinguirlos.
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