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Anchoa en Mantequilla: La Tosta Perfecta Paso a Paso

February 23, 2026Shopify API⏱ 9 min de lectura

La tosta de anchoa en mantequilla es probablemente la combinación más sencilla y más sobreestimada a la vez de la gastronomía española. Sencilla porque tiene tres ingredientes. Sobreestimada porque, con ingredientes mediocres, el resultado es decepcionante y no entiendes por qué alguien la pone en carta. Con ingredientes de verdad, es una de las mejores cosas que puedes comer en diez minutos.

Esta receta es la que hacemos en el Mercat del Ninot cuando queremos mostrar a alguien qué es una buena anchoa del Cantábrico. No hay trampa posible: la mantequilla y el pan amplifican, no ocultan. Si la anchoa es buena, se nota. Si no lo es, también.

Por qué la mantequilla y la anchoa son perfectas juntas

La combinación no es casual. Tiene una lógica química y sensorial muy concreta.

La anchoa del Cantábrico curada tiene tres características dominantes: salinidad intensa, concentración de umami (glutamato y inosinato desarrollados durante la salazón) y grasa poliinsaturada de perfil complejo. La mantequilla tiene una grasa saturada suave, notas lácticas y una salinidad nula si es mantequilla sin sal.

Cuando las dos grasas coexisten en boca, ocurre lo siguiente: la grasa de mantequilla actúa como vehículo y amplificador de los compuestos aromáticos de la anchoa, alargando la percepción del sabor en el paladar. Al mismo tiempo, la proteína láctica de la mantequilla modera la salinidad de la anchoa, evitando que la sal sea el sabor dominante. El resultado es una experiencia de sabor donde la complejidad de la anchoa se percibe con más detalle y durante más tiempo de lo que sería posible si la anchoa estuviera sola.

Esto explica por qué la tosta de anchoa con mantequilla funciona mejor que la misma anchoa sobre pan con aceite de oliva: el aceite compite con la grasa de la anchoa en lugar de complementarla. La mantequilla cede el protagonismo; el aceite lo pelea.

Ingredientes para 4 personas

  • Pan: 4-8 rebanadas de pan de masa madre (sourdough) de unos 1.5 cm de grosor, o pan de centeno denso. El pan de barra convencional es válido pero da un resultado notablemente inferior.
  • Mantequilla: 60-80g de mantequilla sin sal de calidad (Président, Kerrygold, o cualquier mantequilla con alto porcentaje graso, mínimo 82%). Sin sal es obligatorio: la anchoa ya lleva toda la sal necesaria.
  • Anchoas: 12-16 filetes de anchoa del Cantábrico en aceite de oliva (3-4 filetes por tosta). Calibre 00 Selección para esta receta; con calibre 0 funciona pero la presencia visual y el sabor son menores.

Ingredientes opcionales para las variaciones:

  • Escamas de sal Maldon (para la versión sin variación, un toque final si la anchoa es de sal suave)
  • Pimienta negra recién molida (cantidad mínima, no protagonista)
  • Unos filetes de trufa negra o aceite de trufa (para la variación con trufa)
  • 2-3 huevos de codorniz (para la variación con huevo)
  • Guindilla fresca o en vinagre (para la variación picante)

Paso a paso: la tosta perfecta

  1. Templar la mantequilla. Saca la mantequilla de la nevera 30-45 minutos antes de preparar las tostas. Debe estar a temperatura ambiente: blanda, pero no derretida. Si está fría, al untarla en el pan lo rompe y no crea la capa uniforme que necesitamos. Si está derretida, se absorbe en el pan en lugar de quedarse en la superficie.
  2. Sacar las anchoas de la nevera. Al mismo tiempo que la mantequilla, saca las anchoas del frigorífico. La anchoa fría tiene la grasa parcialmente solidificada, lo que endurece el filete, apaga el sabor y elimina el brillo característico. 20-30 minutos a temperatura ambiente es suficiente para recuperar la textura óptima.
  3. Tostar el pan. Usa una tostadora, una plancha de hierro o el horno en función grill. El objetivo es conseguir una corteza crujiente en el exterior y mantener una miga ligeramente blanda en el interior. El nivel de tueste debe ser medio-alto: suficiente para que la rebanada sea rígida y soporte el peso de la mantequilla y la anchoa sin ablandarse, pero sin llegar a carbonizar. En tostadora: ciclo completo en nivel 4/5. En plancha: 2 minutos por lado a fuego medio-alto.
  4. Untar la mantequilla. Con la tosta todavía caliente del tueste, unta una capa generosa de mantequilla blanda. La cantidad correcta es suficiente para cubrir uniformemente la superficie con un grosor de 2-3mm, sin que se acumule en las esquinas. El calor residual del pan fundirá ligeramente la mantequilla pero no la eliminará: quedará una capa fina y brillante. Si el pan está frío antes de untar, la mantequilla no se adhiere bien y se desprende al morder.
  5. Colocar las anchoas. Tres o cuatro filetes por tosta, dispuestos en paralelo siguiendo la longitud de la rebanada. No los amontones: deja un pequeño espacio entre filetes para que la mantequilla sea visible y el equilibrio visual sea limpio. Si los filetes se han deformado en el tarro o la lata, estíralos suavemente con las yemas de los dedos antes de colocarlos.
  6. Servir inmediatamente. La tosta de anchoa y mantequilla es un plato de consumo inmediato. Pasados 5 minutos, el pan pierde la textura crujiente y la mantequilla se absorbe completamente. Si las preparas para varios comensales, hazlas en tandas, no todas a la vez.

Variaciones: con trufa, con huevo de codorniz, con guindilla

La tosta base es perfecta tal cual, pero admite tres variaciones que la elevan sin desvirtuar el concepto original.

Con trufa negra: Añade 3-4 láminas muy finas de trufa negra fresca (Tuber melanosporum) sobre las anchoas justo antes de servir. Alternativamente, mezcla la mantequilla blanda con unas gotas de aceite de trufa (muy pocas: es un ingrediente dominante) antes de untarla. La trufa y la anchoa comparten el perfil de umami profundo y las notas fermentadas, y se potencian mutuamente. El resultado es una tosta con intensidad de sabor desproporcionada respecto a su sencillez aparente.

Con huevo de codorniz: Fríe 2-3 huevos de codorniz en muy poca mantequilla a fuego medio, dejando la yema líquida. Coloca los huevos sobre las anchoas. Al romper la yema al comer, esta se mezcla con la mantequilla y suaviza aún más la salinidad de la anchoa, añadiendo una nota de grasa leve que completa el conjunto. Es una variación más contundente, más adecuada como primer plato que como aperitivo.

Con guindilla: Añade 2-3 rodajas finas de guindilla fresca (no muy picante: elige un picante de 3/10 en escala personal) o una tira de guindilla en vinagre. La acidez de la guindilla en vinagre corta la grasa de la mantequilla y refresca el conjunto. El picante suave complementa la salinidad de la anchoa. Esta variación es una gilda descompuesta sobre tosta, y funciona igualmente bien.

Qué anchoa usar: 00 Selección o estándar

Para esta receta, el calibre 00 da un resultado claramente superior al calibre 0. La razón es simple: en una tosta de tres ingredientes, la anchoa es el elemento de sabor y textura principal, y su presencia visual importa tanto como su sabor.

Un filete 00 cubre bien una rebanada de pan de 7-8 cm, tiene presencia visual propia y su textura carnosa contrasta con la mantequilla cremosa de manera noticiable. Tres filetes 00 bien dispuestos son una tosta seria. Cuatro filetes 0 en el mismo espacio se amontonan visualmente y pierden la elegancia del plato.

Nuestras anchoas 00 Selección Gourmet del Cantábrico son específicamente el producto que recomendamos para esta receta. El calibre está verificado, el aceite es de oliva virgen extra y el perfil de sabor tiene la complejidad necesaria para que la tosta sea un plato de referencia.

Si el presupuesto es un factor, el calibre 0 funciona correctamente y da una buena tosta. La diferencia es perceptible pero no dramática si la anchoa es de buena calidad. Lo que no funciona en ningún caso es una anchoa en aceite de girasol o de origen incierto: en una preparación tan sencilla, la mediocridad del ingrediente no tiene donde ocultarse.

Maridaje: vino blanco, txakoli, cava brut nature

La tosta de anchoa en mantequilla tiene tres características que guían el maridaje: salinidad alta, grasa significativa y umami concentrado. Los vinos que funcionan mejor son los que tienen acidez alta y mineralidad pronunciada, que limpian la grasa en cada sorbo y resaltan la complejidad salina de la anchoa.

El txakoli del País Vasco (Getariako Txakolina, Bizkaiko Txakolina) es el maridaje geográficamente lógico y gastronómicamente correcto. Su acidez punzante, su ligera efervescencia natural y sus notas yodadas y cítricas contrastan perfectamente con la grasa de la mantequilla y la salinidad de la anchoa. El txakoli escanciado desde altura, con su pequeña burbuja característica, es el acompañamiento clásico de las gildas y las tostas de anchoa en la costa vasca.

Un albariño de Rías Baixas funciona de manera similar: acidez alta, mineralidad salina propia de las uvas costeras, frescura que limpia la grasa. Menos tradicional que el txakoli para este uso pero igualmente eficaz.

El cava brut nature es la alternativa espumosa. Las burbujas del cava hacen el trabajo de limpiar la grasa de mantequilla con cada sorbo, y la acidez del dosaje cero (brut nature, sin licor de expedición) no aporta dulzor que compita con la salinidad de la anchoa. Es la opción más elegante para una presentación formal o una degustación.

Lo que no funciona: vinos tintos con taninos (el tanino y la grasa de la anchoa crean una sensación metálica desagradable), vinos blancos muy dulces (el contraste dulce-salado puede funcionar en teoría pero es un maridaje de riesgo para esta preparación concreta), y cerveza muy lupulada (el amargor del lúpulo colisiona con el umami de la anchoa).

Preguntas frecuentes

¿Se puede preparar la tosta con margarina en lugar de mantequilla?

No recomendamos la margarina para esta receta. La margarina tiene un perfil de grasa diferente, notas de sabor artificiales y una textura en boca que no complementa a la anchoa de la misma manera que la mantequilla. El resultado es una tosta que sabe a grasa genérica, no al equilibrio mantequilla-anchoa que hace el plato. Si el motivo es intolerancia láctea, existen mantequillas clarificadas (ghee) que funcionan razonablemente bien como sustituto.

¿La mantequilla debe ser con sal o sin sal?

Sin sal, siempre. La anchoa del Cantábrico ya aporta toda la salinidad necesaria y, en la mayoría de los casos, más que suficiente. Usar mantequilla salada satura el plato de sal y hace imposible percibir los matices de sabor de la anchoa. La mantequilla sin sal aporta grasa y notas lácticas sin interferir en el equilibrio salino.

¿Qué tipo de pan funciona mejor para esta tosta?

El pan de masa madre (sourdough) con acidez leve es el mejor soporte: tiene suficiente estructura para aguantar el peso de los ingredientes sin ablandarse, una miga densa que no absorbe toda la mantequilla en segundos, y una corteza que mantiene el crujiente durante más tiempo. El pan de centeno denso es la segunda opción, con un perfil de sabor más pronunciado que complementa bien la intensidad de la anchoa. El pan baguette convencional funciona pero se ablanda rápidamente. Evita panes muy esponjosos o de miga abierta: absorben la mantequilla como una esponja y la tosta se vuelve pastosa.

¿Se puede preparar con antelación?

No para servir con el mejor resultado. La tosta pierde su textura crujiente en pocos minutos una vez untada con mantequilla. Si necesitas prepararla con antelación para un evento, puedes tostar el pan, templar la mantequilla y tener las anchoas a temperatura ambiente por separado, y ensamblar en el último momento antes de servir. El proceso de montaje no lleva más de 2 minutos.

¿Cuántas tostas se pueden comer como aperitivo?

Como aperitivo antes de una comida, una o dos tostas por persona es la cantidad correcta. Como plato ligero o brunch, tres o cuatro. La combinación mantequilla + anchoa es calóricamente densa y saciante, y el sabor es muy intenso: más de cuatro tostas seguidas satura el paladar.

¿Listo para preparar la tosta perfecta? Empieza por el ingrediente que más importa: visita nuestra selección de anchoas del Cantábrico en Bacalalo.com y elige las que van a protagonizar tu siguiente tosta.

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