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Tortillitas de Bacalao: Receta Andaluza Crujiente - Bacalalo

Tortillitas de Bacalao: Receta Andaluza Crujiente

1 de marzo de 2026Maria José Sáez Pastor⏱ 21 min de lectura

Las tortillitas de bacalao son una de las tapas más representativas de la gastronomía gaditana. Finas, crujientes y llenas de sabor, se elaboran con una masa ligera de harina de garbanzos, bacalao desalado, cebolleta fresca y perejil. En esta guía encontrarás la receta tradicional paso a paso, los trucos de fritura para conseguir el punto perfecto, las diferencias con los buñuelos y las variantes más populares que se preparan a lo largo de Andalucía.

Contenido

Origen gaditano: la tapa que conquistó Andalucía

Las tortillitas de bacalao nacen en Cádiz, una ciudad con una tradición fritanguera incomparable forjada durante siglos de convivencia entre culturas mediterráneas y atlánticas. La fritura gaditana es un arte propio: ligera, seca al tacto y extraordinariamente crujiente, muy diferente a la fritura pesada o aceitosa que puede encontrarse en otras cocinas. En los venta y freidurías del centro histórico de Cádiz, las tortillitas de bacalao son inseparables de una copa de manzanilla o de un buen vino fino de Jerez.

El origen de estas tortillitas está estrechamente ligado al bacalao en salazón, un producto que durante siglos fue el alimento proteico más accesible para las clases populares del sur de España. Los pescadores y las familias humildes aprovechaban los recortes y las migas del bacalao salado para elaborar masas fritas que saciaban con poco. Con el tiempo, la receta se refinó, se incorporó la harina de garbanzos para darle más cuerpo y carácter, y las tortillitas ascendieron de comida de subsistencia a tapa de referencia en toda la región.

Hoy las tortillitas de bacalao se sirven en prácticamente todos los bares de Cádiz, Sevilla, Huelva y Málaga, y han trascendido las fronteras andaluzas para convertirse en un clásico de la cocina española de tapas. Su éxito reside en la sencillez de los ingredientes y en la técnica: con una buena masa y un aceite a la temperatura correcta, el resultado es espectacular.

Ingredientes para unas tortillitas perfectas

Para preparar unas tortillitas de bacalao andaluzas para cuatro personas necesitarás ingredientes muy básicos, aunque la calidad de cada uno de ellos influye directamente en el resultado final. El bacalao debe ser de buena calidad, correctamente desalado, y la harina de garbanzos tiene que ser fina y sin grumos para que la masa quede homogénea.

  • 200 g de bacalao desalado (en migas o en lascas pequeñas)
  • 100 g de harina de garbanzos
  • 50 g de harina de trigo (todo uso)
  • 1 cebolleta fresca mediana (unos 80 g)
  • 1 manojo de perejil fresco
  • 200-220 ml de agua fría
  • Sal al gusto (poca, el bacalao ya aporta salinidad)
  • Aceite de oliva virgen extra para freír (abundante)

Algunas recetas añaden un toque de ajo picado muy fino o una pizca de pimentón dulce, pero la versión más puramente gaditana prescinde de estos añadidos y se centra en el sabor del bacalao, la cebolleta y el perejil. Si quieres acercarte al original, menos es más.

Por qué usar harina de garbanzos

La harina de garbanzos es el ingrediente que distingue a las tortillitas gaditanas de otras preparaciones similares. Aporta tres ventajas fundamentales que ninguna harina de trigo puede replicar por sí sola. En primer lugar, su alto contenido en proteínas vegetales crea una red de gluten alternativa que da cohesión a la masa sin hacerla elástica ni pegajosa. En segundo lugar, su almidón se gelatiniza a temperaturas más altas que el de trigo, lo que significa que la tortillita aguanta el calor del aceite sin deshacerse y forma una costra exterior especialmente crujiente. En tercer lugar, aporta un sabor ligeramente tostado y terroso que complementa perfectamente la salinidad del bacalao.

La mezcla ideal es aproximadamente dos partes de harina de garbanzos por una de harina de trigo. La harina de trigo actúa como ligante y suaviza el sabor intenso del garbanzo, mientras que la de garbanzos garantiza el crujiente característico. Si solo usas harina de trigo, las tortillitas quedan más blandas y tienden a absorber más aceite durante la fritura. Si usas únicamente harina de garbanzos, la masa puede resultar algo más densa y el sabor, demasiado marcado.

Puedes encontrar harina de garbanzos en herboristerías, tiendas de productos ecológicos y en la mayoría de supermercados bien surtidos. Asegúrate de que sea harina fina, no grumosa, para que se integre bien con el agua sin necesidad de tamizar varias veces.

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El bacalao: cómo prepararlo bien antes de empezar

La calidad del bacalao es determinante para el resultado final. Para esta receta lo ideal es usar migas de bacalao desalado o lascas pequeñas, ya que se integran mejor en la masa que los lomos gruesos. Si partes de bacalao en salazón, necesitarás desalarlo correctamente para que las tortillitas no queden excesivamente saladas y para que la textura del pescado sea jugosa pero no gomosa. Puedes aprender el proceso completo en nuestra guía sobre cómo desalar bacalao rápido y bien en casa.

Una vez desalado, escurre el bacalao con cuidado y sécalo con papel de cocina. El exceso de agua en el bacalao puede diluir la masa y arruinar la consistencia de las tortillitas. Después desmenuza el pescado con los dedos en trozos pequeños e irregulares, de no más de 1-1,5 cm. Si los trozos son demasiado grandes, la tortillita no quedará fina y perderá su característica textura casi translúcida en el centro. Si tienes acceso a bacalao desalado de primera calidad, el proceso es mucho más sencillo: solo necesitas escurrirlo y desmenuzarlo.

También puedes usar migas de bacalao directamente, que son el formato ideal para esta receta porque ya vienen en el tamaño correcto y el proceso de desalado está optimizado para ese tipo de corte.

Cómo hacer la masa: consistencia y reposo

La masa de las tortillitas de bacalao debe ser ligera, fluida y sin grumos. Su consistencia ideal está entre una crêpe y una tempura: más densa que el agua pero lo suficientemente líquida como para que al caer en el aceite se extienda formando un disco fino casi por sí sola. Si la masa es demasiado espesa, las tortillitas quedarán gruesas y no conseguirás el crujiente característico; si es demasiado líquida, se desharán en el aceite.

  1. Mezcla en un bol la harina de garbanzos y la harina de trigo.
  2. Añade el agua fría poco a poco mientras remueves con unas varillas para evitar grumos.
  3. Incorpora la cebolleta muy picada (incluyendo la parte verde) y el perejil picado fino.
  4. Añade el bacalao desmenuzado y mezcla con suavidad.
  5. Prueba la masa y añade sal solo si es necesario; el bacalao ya aporta salinidad.
  6. Deja reposar la masa en la nevera durante al menos 20-30 minutos antes de freír.

El reposo en frío es un paso que muchas recetas omiten pero que marca una diferencia notable. Durante el reposo, la harina de garbanzos termina de hidratarse y los almidones se organizan mejor, lo que resulta en una masa más cohesionada y en tortillitas más crujientes y uniformes. Si tienes tiempo, puedes preparar la masa con hasta dos horas de antelación y guardarla tapada en la nevera.

Técnica de fritura: temperatura, grosor y aceite

La fritura es el momento decisivo en la elaboración de las tortillitas de bacalao. Tres variables determinan el éxito: la temperatura del aceite, la cantidad de masa que viertes y el tipo de aceite que usas. Un fallo en cualquiera de estas tres variables puede arruinar un trabajo de preparación impecable.

Usa siempre aceite de oliva virgen extra para freír. Aunque su punto de humo es algo inferior al de los aceites refinados, aporta un sabor incomparablemente superior y aguanta bien las temperaturas necesarias para este tipo de fritura. Usa abundante aceite en una sartén amplia o en una freidora: las tortillitas deben flotar libremente y no tocarse entre sí durante la cocción.

La temperatura óptima del aceite para las tortillitas de bacalao es de 180-185 °C. A esta temperatura, la masa sella inmediatamente al contacto con el aceite, forma una costra exterior crujiente y se cocina por dentro en apenas 1-2 minutos por cada lado. Si el aceite está más frío, la masa lo absorbe en exceso y las tortillitas quedan grasas y blandas. Si está demasiado caliente, el exterior se quema antes de que el interior se cocine correctamente.

Para verter la masa, usa una cuchara sopera grande o un cucharón pequeño. Vierte la masa en el aceite caliente describiendo un movimiento circular para que se extienda y forme un disco fino de 8-10 cm de diámetro. La tortillita debe quedar muy fina, casi transparente en el centro. Deja freír 1,5-2 minutos hasta que los bordes estén dorados, dale la vuelta con cuidado y cocina 1 minuto más por el otro lado. Escurre sobre papel absorbente y sirve de inmediato.

Guía de temperaturas para fritos

La temperatura del aceite es el factor más importante en cualquier fritura. La siguiente tabla resume los rangos óptimos para los fritos más habituales de la cocina andaluza y española, incluyendo las tortillitas de bacalao:

Preparación Temperatura óptima Tiempo aproximado Resultado esperado
Tortillitas de bacalao 180-185 °C 1,5-2 min/lado Muy crujientes, finas, doradas
Buñuelos de bacalao 170-175 °C 3-4 min en total Esponjosos, inflados, dorados
Croquetas de bacalao 175-180 °C 2-3 min en total Crujientes por fuera, cremosas dentro
Pescado en adobo (cazón) 180-190 °C 2-3 min/lado Dorado, seco, muy crujiente
Gambas en tempura 175-180 °C 1-2 min en total Ligeras, crujientes, transparentes
Patatas fritas (primera fritura) 140-150 °C 6-8 min Cocidas por dentro, sin color
Patatas fritas (segunda fritura) 190-195 °C 2-3 min Doradas y crujientes

Si no tienes termómetro de cocina, puedes comprobar la temperatura sumergiendo el mango de una cuchara de madera en el aceite: si aparecen burbujas constantes y rápidas alrededor del mango, el aceite está listo para las tortillitas. Otro truco clásico es verter una gotita de masa en el aceite: si sube a la superficie en menos de dos segundos rodeada de burbujas, la temperatura es correcta.

Tortillitas vs buñuelos vs croquetas

Las tortillitas de bacalao a menudo se confunden con los buñuelos o con otras preparaciones fritas de bacalao. Sin embargo, las diferencias son importantes tanto en la técnica como en el resultado final. La siguiente tabla recoge las características principales de cada una:

Característica Tortillitas de bacalao Buñuelos de bacalao Croquetas de bacalao
Origen tradicional Cádiz (Andalucía) Valencia / Baleares Francia / toda España
Forma Disco plano y fino Bola o irregular, inflado Óvalo, cilindro
Harina base Garbanzos + trigo Trigo + levadura/bicarbonato Trigo (bechamel)
Textura interior Casi translúcida, muy fina Esponjosa y aireada Cremosa y compacta
Textura exterior Muy crujiente, sin rebozado Crujiente y ligero Crujiente (pan rallado)
Temperatura de fritura 180-185 °C 170-175 °C 175-180 °C
Tiempo de preparación Rápido (masa lista en 5 min) Rápido Largo (bechamel + enfriado)

La diferencia fundamental entre las tortillitas y los buñuelos es la textura y la forma. Las tortillitas son planas y muy finas, casi una lámina crujiente con bacalao en su interior. Los buñuelos son esponjosos y voluminosos porque su masa incorpora levadura o bicarbonato que hace que se inflen al freír. Si te interesa explorar más preparaciones fritas de bacalao, nuestra receta de croquetas de jamón y bacalao cremosas y crujientes es un buen punto de partida para adentrarse en ese mundo.

Variantes populares: gambas, pimiento rojo e hierbabuena

La receta básica de tortillitas de bacalao admite numerosas variaciones que se han ido desarrollando a lo largo de toda Andalucía, cada una con su personalidad propia. Estas son las más interesantes y populares:

Tortillitas con gambas: Es la variante más extendida después de la original. Se añaden gambas pequeñas crudas y peladas (o gambas de bahía de Cádiz si se tiene acceso a ellas) directamente a la masa. El resultado es una tortillita más rica en proteínas, con un sabor marino más complejo y una textura ligeramente más densa. En algunos bares gaditanos ofrecen tortillitas mixtas de bacalao y gambas como la opción premium de la carta de tapas.

Tortillitas con pimiento rojo: Se añade pimiento rojo asado o crudo muy picado a la masa junto con el bacalao. El pimiento aporta un punto dulce que equilibra la salinidad del bacalao, un color más vivo y un aroma característico. Esta variante es especialmente popular en el interior de Andalucía, en zonas donde el bacalao se cocina con más verduras, como en la tradición del ajoarriero.

Tortillitas con hierbabuena: Sustituyendo el perejil por hierbabuena fresca se obtiene una tortillita con un perfume fresco y ligeramente mentolado que contrasta de forma sorprendente con el bacalao. Esta variante es menos conocida fuera de Cádiz pero muy apreciada por los locales. La hierbabuena se pica muy fina y se añade en la misma cantidad que llevaría el perejil. El resultado es refrescante y distinto, ideal para los meses de verano.

Tortillitas con ajo y perejil (versión más sabrosa): Se incorpora un diente de ajo picado muy fino a la masa. El ajo añade un punto de intensidad que algunos paladares agradecen, aunque aleja la receta de la versión más tradicional y sutil. Si optas por el ajo, asegúrate de picarlo muy fino para que no quede ningún trozo grande que pueda amargarse con el calor del aceite.

Cómo servir y acompañar las tortillitas

Las tortillitas de bacalao deben servirse recién fritas y muy calientes. Son de esas tapas que admiten poca espera: conforme pasan los minutos sobre el plato, van perdiendo el crujiente que las define y convirtiéndose en algo blando y menos apetecible. En los bares de Cádiz es habitual ver al cocinero friendo por tandas continuamente para asegurarse de que cada ración llegue a la mesa en su punto óptimo.

El acompañamiento clásico es un poco de limón exprimido por encima justo antes de comer, lo que añade acidez y realza todos los sabores. También combinan muy bien con una salsa alioli suave o con una salsa de yogur con menta para contrastar la fritura. En cuanto a la bebida, la manzanilla de Sanlúcar o un fino de Jerez muy frío son los compañeros ideales por tradición, aunque una cerveza bien fría funciona igual de bien.

Como parte de una tabla de tapas más amplia, las tortillitas de bacalao pueden acompañar a otras preparaciones de bacalao como el bacalao en salsa verde o el clásico bacalao al pil-pil, formando un menú degustación de bacalao muy completo. También funcionan como entrante antes de un guiso más contundente como el potaje de bacalao con garbanzos.

Errores comunes y cómo evitarlos

Incluso con una receta sencilla como ésta, hay varios errores habituales que pueden arruinar el resultado. Conocerlos de antemano te ahorrará frustraciones y tandas de tortillitas fallidas:

  • Aceite a temperatura incorrecta: Es el error más frecuente. Si el aceite está frío, la masa se hunde, absorbe aceite y queda grasa y blanda. Si está demasiado caliente, el exterior se quema antes de que el interior se cocine. Usa un termómetro o haz la prueba del mango de madera antes de empezar a freír.
  • Masa demasiado espesa: Si la masa tiene demasiada harina, las tortillitas quedan gruesas y pierden su característica finura. La consistencia debe ser líquida pero no aguada: cuando levantas la cuchara, la masa debe caer formando un hilo continuo, no en pegotes.
  • Bacalao demasiado salado: Si no has desalado bien el bacalao, las tortillitas resultarán imposiblemente saladas. Prueba siempre el bacalao antes de incorporarlo a la masa y, si hay duda, dale una hora más de remojo en agua fría cambiada. Si usas bacalao ya desalado, este problema no existe.
  • Freír demasiadas a la vez: Si metes muchas tortillitas a la vez en la sartén, la temperatura del aceite baja bruscamente y todas quedan blandas. Fríe en tandas pequeñas, de dos o tres unidades máximo, para mantener la temperatura constante.
  • No secar bien el bacalao: El exceso de agua en el bacalao diluye la masa y puede hacer que salten gotas de aceite al freír. Siempre seca el bacalao con papel de cocina antes de desmenuzarlo e incorporarlo.
  • Esperar demasiado para servir: Las tortillitas pierden el crujiente rápidamente. Si no puedes servirlas inmediatamente, mantenlas en el horno a 100 °C sobre una rejilla (no sobre papel) para que el aire circule y no se ablanden.

Si quieres explorar otras formas de aprovechar el bacalao con preparaciones igualmente sencillas, consulta nuestra selección de recetas con bacalao desalado: ideas rápidas y fáciles o las tradicionales migas de bacalao para aprovechar restos.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar harina de trigo normal en lugar de harina de garbanzos?

Sí se puede, pero el resultado será notablemente diferente. La harina de trigo produce una tortillita más blanda y menos crujiente, y con tendencia a absorber más aceite durante la fritura. La harina de garbanzos es la que otorga ese crujiente característico de las tortillitas gaditanas y ese sabor ligeramente tostado que las diferencia de otras preparaciones. Si no encuentras harina de garbanzos, una alternativa aceptable es usar harina de trigo con una cucharadita de levadura química, aunque el resultado seguirá siendo diferente. Lo ideal es encontrar harina de garbanzos, que está disponible en herboristerías, tiendas ecológicas y muchos supermercados.

¿Cuánto tiempo se puede guardar la masa una vez preparada?

La masa se puede guardar en la nevera tapada con film transparente hasta 24 horas. Durante ese tiempo, la harina sigue hidratándose y la masa puede espesarse ligeramente; si esto ocurre, añade un chorrito de agua fría y mezcla bien antes de usarla. Sin embargo, lo ideal es usar la masa el mismo día que se prepara, preferiblemente tras el reposo mínimo de 20-30 minutos. Las tortillitas ya fritas no se pueden guardar porque pierden el crujiente casi de inmediato; lo mejor es freírlas justo antes de servirlas.

¿Se pueden hacer tortillitas de bacalao sin gluten?

Sí, es perfectamente posible hacer tortillitas de bacalao aptas para celíacos usando únicamente harina de garbanzos y prescindiendo totalmente de la harina de trigo. La textura será ligeramente más densa y el sabor algo más intenso a garbanzo, pero el resultado sigue siendo muy bueno. Asegúrate de usar harina de garbanzos certificada sin gluten (por contaminación cruzada en fábrica) y de que el bacalao que uses no haya sido procesado con ningún aditivo que contenga gluten. Con estas precauciones, las tortillitas son una tapa naturalmente libre de gluten.

¿Qué tipo de bacalao es mejor para esta receta: lomo, ventresca o migas?

Para las tortillitas de bacalao el formato ideal son las migas de bacalao, porque ya tienen el tamaño correcto para integrarse en la masa sin necesidad de desmenuzarlas más. El lomo también funciona bien si se desmenuza en trozos pequeños de 1-1,5 cm después de desalarlo. La ventresca es demasiado grasa para esta preparación y puede hacer que la masa resulte untuosa en lugar de crujiente. Lo fundamental es que el bacalao esté bien desalado y bien escurrido antes de incorporarlo a la masa, independientemente del corte que uses.

¿Se pueden hornear las tortillitas en lugar de freírlas?

Técnicamente se pueden hacer al horno, pero el resultado es muy diferente al de la receta tradicional. Las tortillitas horneadas pierden el crujiente característico y quedan más parecidas a unas tortitas o blinis de bacalao. Si quieres reducir el uso de aceite, una opción mejor que el horno es usar una sartén antiadherente con muy poco aceite y una temperatura alta, aunque igualmente el resultado diferirá del original. La fritura en aceite abundante es imprescindible para conseguir la textura fina y extremadamente crujiente que define a las tortillitas gaditanas.

¿Por qué las tortillitas me quedan blandas en lugar de crujientes?

Las causas más habituales de tortillitas blandas son tres: aceite a temperatura insuficiente, masa demasiado espesa o exceso de humedad en el bacalao. Si el aceite está por debajo de 175 °C cuando introduces la masa, la tortillita absorbe aceite en lugar de cocinarse rápidamente y queda grasa y blanda. Si la masa tiene demasiada harina, queda gruesa y nunca alcanza ese punto crujiente. Y si el bacalao tenía demasiada agua sin escurrir, esa humedad se transfiere a la masa y arruina la textura. Revisa estas tres variables y corrige la que falle.

¿Cuántas tortillitas salen por persona como tapa?

Como tapa en un contexto de picoteo con más platos, con tres o cuatro tortillitas por persona es suficiente. Si las tortillitas van a ser el plato principal de una comida informal, calcula entre ocho y diez unidades por persona. Con las cantidades de la receta base (200 g de bacalao, 150 g de harinas) salen aproximadamente 16-20 tortillitas de tamaño estándar (8-10 cm de diámetro), lo que da para cuatro personas como tapa generosa o para dos personas como plato principal.

¿Se puede congelar el bacalao ya preparado para las tortillitas?

El bacalao desalado y desmenuzado se puede congelar perfectamente para usarlo después en esta receta. Colócalo en una bolsa hermética de congelación, elimina todo el aire posible y congélalo hasta tres meses. Cuando lo vayas a usar, descongélalo en la nevera durante la noche anterior y escúrrelo bien con papel de cocina antes de incorporarlo a la masa. Lo que no se puede congelar es la masa ya preparada con la harina, porque los almidones se alteran con la congelación y la textura resultante al freír no sería la adecuada.

¿Qué aceite es mejor para freír tortillitas, oliva virgen extra o girasol?

El aceite de oliva virgen extra es la opción tradicional y la que mejor resultado da en términos de sabor. Aunque tiene un punto de humo algo más bajo que el girasol refinado (aproximadamente 180-210 °C frente a 230 °C), es perfectamente adecuado para la temperatura necesaria en esta receta (180-185 °C) si se usa con atención y no se supercalienta. El aceite de girasol produce tortillitas más neutras de sabor, sin el carácter propio del oliva. El de girasol de alto oleico es un término medio aceptable. En ningún caso uses aceite de oliva virgen extra que ya haya sido usado varias veces, porque el punto de humo baja con cada uso.

¿Las tortillitas de bacalao son un plato típico de Semana Santa?

Las tortillitas de bacalao se consumen durante todo el año en Andalucía, pero tienen especial protagonismo en Cuaresma y Semana Santa, cuando la tradición religiosa manda abstenerse de carne. Durante esas semanas, las freidurías y bares de Cádiz y Sevilla multiplican su producción de tortillitas, buñuelos de bacalao y otras preparaciones de pescado frito. Sin embargo, a diferencia de otras recetas de bacalao más elaboradas, las tortillitas son tan rápidas de preparar y tan populares que se sirven en cualquier época del año como tapa o aperitivo.

¿Puedo preparar la masa con agua con gas para que queden más crujientes?

Sí, es un truco que funciona. El dióxido de carbono del agua con gas crea pequeñas burbujas en la masa que, al explotar con el calor del aceite, generan una textura más ligera y aireada, similar a la de una tempura. El resultado es una tortillita algo más porosa y crujiente, aunque también más delicada de manejar porque la masa espuma ligeramente. Si usas agua con gas, añádela muy fría y directamente desde la nevera, y usa la masa en cuanto esté lista sin dejarla reposar demasiado para que no pierda el gas. Es una variación interesante, aunque la versión clásica con agua fría normal ya da excelentes resultados.

¿Qué otras recetas de bacalao combinan bien con las tortillitas en un menú de tapas?

Las tortillitas de bacalao funcionan perfectamente como tapa de apertura dentro de un menú más amplio dedicado al bacalao. Combinan muy bien con platos fríos o templados como el bacalao à Bras de estilo portugués o el suave bacalao con natas al horno. Para un menú completo, puedes seguir con un guiso más contundente como el bacalao con patatas al horno o el clásico bacalao a la bilbaína. La clave es empezar por la fritura (las tortillitas) mientras el aceite está limpio y el paladar, fresco, y reservar los guisos más intensos para el plato principal.


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